La Corte Penal Internacional afronta una crisis sin precedentes entre dimisiones, presiones de EE.UU. y amenazas de retirada

28 juillet 2026 - 08:55

La Haya.– La Corte Penal Internacional (CPI) atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia al combinar una crisis de liderazgo con crecientes presiones políticas externas y el riesgo de perder el respaldo de varios Estados miembros.

La institución, con sede en La Haya, afronta un periodo de incertidumbre tras la destitución de su fiscal jefe, Karim Khan, por un caso de comportamiento sexual inapropiado, mientras continúa bajo la presión de la Administración estadounidense, que ha reiterado su intención de reducir la influencia del tribunal por sus investigaciones relacionadas con Israel y otros conflictos internacionales.

A esta situación se suma el creciente malestar de algunos países con el funcionamiento de la Corte. Varios gobiernos han anunciado o estudian su retirada del Estatuto de Roma, tratado que dio origen a la CPI, reavivando el debate sobre la legitimidad y el futuro del único tribunal permanente encargado de juzgar crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, genocidio y el crimen de agresión.

La institución también enfrenta dificultades presupuestarias y una creciente polarización política, mientras mantiene abiertas investigaciones sobre conflictos en distintas regiones del mundo.

Creada en 2002, la Corte Penal Internacional cuenta actualmente con 125 Estados Partes. Sin embargo, potencias como Estados Unidos, Rusia, China e Israel no forman parte del Estatuto de Roma, lo que limita el alcance de algunas de sus actuaciones y alimenta las tensiones diplomáticas en torno a sus decisiones.

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