Las autoridades españolas comenzaron este lunes a autorizar el regreso de parte de los miles de evacuados por el gran incendio forestal que afecta a la provincia de Ávila, aunque el fuego continúa activo y todavía no ha sido controlado.
Con más de 50.000 hectáreas calcinadas, el siniestro ya está considerado como el mayor incendio registrado en la historia de España. Pese a ello, la mejora de las condiciones de seguridad ha permitido iniciar el retorno progresivo de algunos vecinos.
El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín Aguirre, anunció la reapertura del camping de El Escorial, evacuado durante el fin de semana junto a unas 4.500 personas. También está previsto el regreso de los residentes de un centro de mayores de San Martín de Valdeiglesias, una vez que las autoridades confirmen que existen garantías suficientes de seguridad.
Mientras tanto, el paisaje en torno al embalse de El Burguillo refleja la magnitud del desastre: miles de hectáreas de monte reducidas a cenizas, vegetación completamente calcinada y numerosos focos aún humeantes, aunque muchas viviendas han logrado salvarse de las llamas.
«Es desolador. Ciervos muertos, animales desaparecidos», declaró a AFP el voluntario Karim Benali, quien participa en las labores de apoyo sobre el terreno y denunció el grave impacto ambiental del incendio.
La emergencia no se limita al centro del país. En el este de España, los bomberos continúan combatiendo otro importante incendio forestal en las proximidades de Valencia, que ya ha arrasado más de 6.000 hectáreas y ha obligado a evacuar al menos a 15.000 personas, manteniendo en alerta a los servicios de emergencia.