Alberto Núñez Feijóo hizo balance del curso político con un discurso de ruptura frente al Gobierno de Pedro Sánchez, al que calificó de «políticamente agotado, parlamentariamente bloqueado y éticamente inhabilitado». El líder del Partido Popular (PP) señaló al presidente como el «nexo político corruptor» vinculado al caso Plus Ultra y normalizó por primera vez la posibilidad de gobernar en coalición con Vox, con quien reivindicó más de 170 votaciones conjuntas en el Congreso.
Alberto Núñez Feijóo compareció en la sede del PP en Madrid para hacer balance del curso parlamentario, en una intervención en la que dio por «acabado» al Gobierno y anticipó su propia llegada a la Moncloa. El líder de la oposición recordó que la mayoría del Congreso, integrada por PP, Vox y Junts per Catalunya, votó a favor de la dimisión de Sánchez por los casos de corrupción que rodean su entorno político y personal. Feijóo contabilizó dieciséis procesos judiciales y ciento veintitrés imputados vinculados a ese entorno, y pidió la convocatoria de elecciones generales.
El dirigente popular centró buena parte de su discurso en el caso Plus Ultra, en el que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero está imputado por el juez José Luis Calama de la Audiencia Nacional. Feijóo vinculó directamente esa causa a Sánchez: «Sin el Gobierno de Sánchez, Zapatero no habría podido delinquir», afirmó. El líder del PP fue más allá al señalar al presidente como responsable último de la trama: «La zona cero está en la Moncloa. El señor X es el propio Sánchez: es el nexo político corruptor», sostuvo ante los medios, en referencia a la investigación sobre el rescate de la aerolínea hispanovenezolana.
Feijóo consideró que el PSOE «no merece otra cosa que el mayor castigo electoral, porque ha sido una desgracia para este país» y advirtió de que, en su opinión, todavía quedan causas judiciales por dirimir, entre ellas el caso de la esposa del presidente, Begoña Gómez, y las investigaciones sobre el exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán. Fuentes del partido consultadas en Génova sostuvieron que la agenda judicial del entorno de Sánchez seguirá aportando novedades en los próximos meses, en línea con la tesis del líder popular de que «el tiempo no jugará a su favor» del jefe del Ejecutivo.
El programa de «regeneración institucional»
Frente a ese diagnóstico, Feijóo presentó su alternativa articulada en tres ejes. El primero, una «limpieza a fondo» de las instituciones que garantice, según sus palabras, que nadie pueda «volver a corromperse». El segundo, una «reconstrucción social» con propuestas en cinco ámbitos: la construcción de un millón de viviendas con rebajas fiscales para los jóvenes, un incremento del 15% en la plantilla sanitaria, una movilización de 300.000 millones de euros en infraestructuras, una reforma del Código Civil para frenar las nacionalizaciones en materia migratoria y un nuevo sistema de financiación autonómica. El tercero, una «reconstrucción económica» centrada en bajar impuestos para recuperar poder adquisitivo.
El líder del PP hizo también balance de su desempeño electoral, con cuatro victorias autonómicas, y defendió su aspiración de formar un Gobierno «sólido y fuerte» comparable, a su juicio, con las reformas emprendidas por Adolfo Suárez durante la Transición. El expresidente José María Aznar había reclamado días antes una «mayoría nacional» de cara a las próximas generales, una fórmula que Feijóo respaldó explícitamente: «No van a encontrar fisuras entre la posición del señor Aznar y del señor Feijóo. Por supuesto que necesitamos una mayoría nacional», respondió ante los periodistas.
La normalización explícita del pacto con Vox
El punto de mayor recorrido político del balance fue la relación de Feijóo con Vox. El líder del PP evitó descartar una coalición con la formación de Santiago Abascal para un eventual futuro Gobierno y reivindicó la coincidencia parlamentaria de ambos partidos: «Hemos pactado y hemos votado, con Vox y con Junts, en más de 170 ocasiones juntos. Y, si la legislatura continúa, espero hacerlo en más ocasiones», declaró. Feijóo describió su relación personal con Abascal como «correcta, fluida y cortés» y puso como ejemplo los pactos ya vigentes en Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía, así como el respaldo de Vox a los presupuestos aprobados ese mismo día en la Comunidad Valenciana, que incorporan por primera vez el concepto de «prioridad nacional» reclamado por la formación de extrema derecha en el reparto de ayudas sociales y de vivienda.
El ministro de Transformación Digital, Óscar López, respondió a la comparecencia con una crítica directa a esa deriva: «Su etapa al frente del PP solo ha servido para dos cosas. Uno, para entregar el PP a Vox. Es imposible diferenciar al PP de Vox», afirmó, en lo que constituye la principal réplica gubernamental al balance de Feijóo. La introducción de la «prioridad nacional» en los presupuestos valencianos, que condiciona el acceso a ayudas al arraigo verificable en el territorio, fue calificada por la ministra y líder de los socialistas valencianos, Diana Morant, como una medida que «fomenta la discriminación y puede ser inconstitucional».
El balance de Feijóo se produce a las puertas del tercer aniversario de las elecciones generales del 23 de julio de 2023, que dejaron al PP como fuerza más votada sin mayoría suficiente para la investidura. Transcurridos tres años marcados por pactos informales con Junts, manifestaciones contra la amnistía y un acercamiento cada vez más explícito a Vox, el líder popular consolidó ayer una estrategia que combina la denuncia de la corrupción del entorno de Sánchez con la aceptación pública de una alianza con la ultraderecha como vía hacia la Moncloa.