Washington/Teherán.– Estados Unidos lanzó en la madrugada de este domingo una nueva oleada de bombardeos contra objetivos militares iraníes, en represalia por la muerte de dos soldados estadounidenses en un ataque con misiles y drones atribuido a Irán contra una base en Jordania, en un nuevo episodio de la escalada militar que sacude Oriente Medio.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó de que los ataques tuvieron como objetivo instalaciones militares iraníes y posiciones del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI), al que Washington responsabiliza del ataque del pasado 17 de julio contra sus fuerzas desplegadas en Jordania.
Según medios iraníes, entre ellos Mehr y Tasnim, los bombardeos alcanzaron la localidad portuaria de Sirik, frente al estratégico estrecho de Ormuz, mientras que la agencia oficial IRNA informó de otro ataque cerca de Hajiabad, en la provincia de Hormozgán.
Irán responde con drones y nuevas amenazas
En paralelo, el Ejército iraní anunció el lanzamiento de drones explosivos contra dos bases militares estadounidenses situadas en Kuwait, mientras el general Ali Abdolahi advirtió que cualquier nueva acción de Washington recibirá una respuesta «decisiva y devastadora».
Las dos bajas anunciadas el sábado por el CENTCOM son las primeras muertes de militares estadounidenses desde que el conflicto volvió a intensificarse a comienzos de julio. Con ellas, el número total de soldados estadounidenses fallecidos desde el inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero, asciende a 16.
Jamenei promete una «lección inolvidable»
El líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, afirmó que Estados Unidos recibirá una «lección inolvidable» por la reanudación de los bombardeos y acusó a Washington de incumplir los compromisos alcanzados durante el alto el fuego negociado en abril.
Según el Ministerio iraní de Salud, los ataques estadounidenses han provocado al menos 50 muertos y más de 500 heridos desde el 27 de junio.
Infraestructuras dañadas y creciente tensión en Ormuz
Las autoridades kuwaitíes informaron de importantes daños en una instalación petrolera y de un incendio que obligó a paralizar parcialmente una central eléctrica y una planta desalinizadora.
Por su parte, las autoridades iraníes aseguraron que los bombardeos estadounidenses destruyeron una estación de bombeo de agua de mar y parte de las instalaciones eléctricas de una planta de desalinización en Hormozgán.
Mientras tanto, el tráfico marítimo vuelve a verse gravemente afectado en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, por donde antes del conflicto transitaba cerca del 20 % del comercio mundial de hidrocarburos.
Tras el nuevo bloqueo impuesto por Teherán, Washington anunció la reactivación de las restricciones sobre los puertos iraníes levantadas durante el anterior acuerdo de desescalada, mientras los Guardianes de la Revolución advirtieron de que sus operaciones continuarán «hasta que vuelva la calma» en la costa sur iraní y en el estrecho de Ormuz.