Los incendios queman un 150% más hectáreas que en 2025

17 juillet 2026 - 08:16

Los incendios forestales han arrasado en España 50.750 hectáreas hasta el cinco de julio, un 148% más que en las mismas fechas de 2025, según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El balance no incluye aún el incendio de Los Gallardos, en Almería, que según los servicios de emergencia ha dejado trece muertos y diez desaparecidos y que elevará la superficie total quemada por encima de las 57.000 hectáreas.

Los incendios forestales están resultando este año especialmente virulentos, un fenómeno que se produce después de años de lluvias por encima de la media. Esa pluviometría favorable propició una vegetación tan frondosa que, al secarse en primavera, ha acabado siendo pasto de las llamas. Hasta el cinco de julio habían ardido en España 50.750 hectáreas forestales, lo que supone un incremento del 148% respecto al dato del año pasado en las mismas fechas, cuando se habían quemado 20.466 hectáreas. Es decir, ha ardido dos punto cinco veces más superficie que el año pasado, según el balance provisional del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Ese balance no incluye todavía el siniestro de Los Gallardos, en Almería, declarado el pasado jueves y que, según los datos que manejan los servicios de emergencia, ha dejado ya trece víctimas mortales y diez personas desaparecidas, lo que lo convierte en el incendio más grave del año. Al incorporar esta cifra al cómputo oficial, el número de hectáreas que han ardido en España en lo que va de 2026 supera ya las 57.000, según los cálculos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales de la Comisión Europea. El Ayuntamiento de Los Gallardos suspendió sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Carmen, mientras el rey Felipe VI ha recibido condolencias de jefes de Estado extranjeros, entre ellos el rey Carlos III de Inglaterra.

El repunte de los grandes incendios

Lo que más preocupa a los expertos es la tendencia al aumento de los grandes siniestros, aquellos que superan las 500 hectáreas. Cuando el fuego llega a esa magnitud, se escapa de las manos y sus efectos son devastadores. El año pasado el número de incendios disminuyó un 10% respecto a la media, hasta los 8.199 siniestros, de los cuales 2.598 fueron incendios propiamente dichos y el resto, conatos de menor entidad. Sin embargo, la cifra de los grandes incendios forestales ascendió a 63 en 2025, de los que 47 se produjeron solo en agosto, con el dato preocupante de que cinco de ellos devastaron más de 20.000 hectáreas cada uno.

Este año se consolida la misma tónica. Hasta el cinco de julio se han producido quince grandes fuegos de más de 500 hectáreas, la mayor cifra de la década, igualada solo a la de 2023, y sin contar el incendio de Los Gallardos, que a falta de contabilización oficial ya calcinó más de 2.200 hectáreas en la zona de Garrucha. Otro efecto que los técnicos consideran especialmente preocupante es la simultaneidad de siniestros. El año pasado se concentró en solo las semanas del verano el 90% de toda la superficie quemada, lo que saturó los medios de extinción, dificultó las evacuaciones y redujo la capacidad de los equipos de emergencia para controlar tantos frentes a la vez.

Las causas: crisis climática, abandono rural y falta de prevención

Para los expertos consultados, las causas de este repunte se explican por una combinación de factores estructurales. Lourdes Hernández, experta de WWF España, considera que «la crisis climática combinada con el abandono rural» han hecho el paisaje agroforestal cada vez más vulnerable ante los incendios. Hernández señala además que existe «un gran número de viviendas ubicadas dentro o en las cercanías del ámbito forestal», carentes de planificación o de medidas de autoprotección adecuadas, «lo que agrava el problema».

Numerosas voces del sector, como las de la propia WWF, recalcan que los límites del actual modelo de lucha contra los incendios «han quedado obsoletos ante el nuevo contexto climático». Actualmente, el 78% de los recursos disponibles se dedica a la extinción y solo un 12% a la prevención, mediante la gestión forestal, mientras el resto se destina a la restauración del terreno ya quemado. Frente a ese desequilibrio, la experta de WWF reclama «un cambio de estrategia que vaya más allá de la extinción» y apuesta por una gestión integral del territorio orientada a la adaptación climática, para lo cual considera clave un amplio acuerdo político que en España no llegó a fructificar en el Congreso a través de la propuesta de Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática.

Compartir el artículo