Al menos 11 personas han fallecido, otras ocho han resultado heridas —cuatro de ellas de gravedad— y 19 continúan desaparecidas tras el devastador incendio forestal declarado el jueves entre los municipios de Los Gallardos y Bédar, en la provincia andaluza de Almería. Las autoridades advierten de que el balance podría aumentar conforme avanzan las labores de búsqueda e identificación.
Según el consejero andaluz de Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa, Antonio Sanz, la mayoría de las víctimas serían ciudadanos extranjeros, aunque su identidad aún no ha sido confirmada oficialmente. Entre los fallecidos figuran cuatro personas halladas en un vehículo con volante a la derecha, lo que hace pensar que podrían ser de nacionalidad británica. Otras víctimas habrían intentado escapar a pie y quedaron atrapadas por el avance extremadamente rápido de las llamas.
Más de 400 efectivos, incluidos bomberos del Plan INFOCA, la Unidad Militar de Emergencias (UME), Guardia Civil y Protección Civil, continúan combatiendo un incendio que ya ha arrasado más de 3.100 hectáreas en una zona de barrancos, monte bajo y viviendas dispersas, donde las altas temperaturas y el viento favorecieron una propagación fulminante del fuego.
Las primeras investigaciones apuntan a la caída de un cable eléctrico como posible origen del incendio, aunque la Guardia Civil mantiene abierta la investigación y las autoridades insisten en que la causa definitiva aún no ha sido determinada.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, expresó su «enorme tristeza y desolación» por la tragedia, mientras que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, calificó el incendio como «una tragedia sin precedentes» para la comunidad autónoma. La Junta ha suspendido su agenda institucional y decretado un minuto de silencio.
El incendio coincide con una intensa ola de calor que afecta al sur de Europa y que mantiene a buena parte de Andalucía bajo riesgo extremo de incendios forestales. España atraviesa además uno de los periodos más cálidos registrados desde que existen mediciones sistemáticas, una situación que los expertos relacionan con una mayor frecuencia e intensidad de grandes incendios forestales.