Los aliados europeos de la OTAN respaldaron este miércoles a Dinamarca después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, volviera a reclamar que Groenlandia debería quedar bajo control de Estados Unidos, reabriendo uno de los principales focos de fricción entre Washington y sus socios europeos.
Durante la cumbre de la OTAN en Ankara, varios dirigentes europeos reafirmaron el principio de soberanía danesa sobre el territorio autónomo ártico y defendieron el derecho de los groenlandeses a decidir su futuro.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, fue tajante: «Groenlandia no está en venta», al tiempo que subrayó que Copenhague defenderá «cada centímetro de su territorio» y reclamó respeto para la integridad territorial y la soberanía del Reino de Dinamarca.
Apoyo europeo a Copenhague
La primera ministra de Islandia, Kristrún Frostadóttir, recordó que «el pueblo de Groenlandia ha dicho que no quiere formar parte de Estados Unidos», aunque confió en que las conversaciones diplomáticas permitan encontrar una solución aceptable para todas las partes.
Desde Países Bajos, el primer ministro Rob Jetten destacó que Europa ha demostrado en los últimos meses una creciente capacidad para asumir su propia defensa, mientras que el presidente letón, Edgars Rinkēvičs, calificó Groenlandia como «una parte indispensable de Dinamarca» y defendió reforzar la seguridad en el Ártico bajo el paraguas de la OTAN.
Por su parte, el presidente finlandés, Alexander Stubb, evitó entrar en la polémica y prefirió insistir en la necesidad de mantener una Alianza Atlántica fuerte y cohesionada.
Trump mantiene la presión
La víspera, Trump volvió a sostener que Groenlandia debería estar bajo control estadounidense y reprochó a Dinamarca no invertir lo suficiente en el territorio, argumentando que Washington asume una parte desproporcionada de la defensa de Europa frente a Rusia.
Aunque el presidente estadounidense ya no plantea abiertamente una anexión por la fuerza, sus declaraciones mantienen viva una controversia que desde principios de año ha tensado las relaciones entre Estados Unidos y varios aliados europeos.
Más allá de la disputa política, el creciente interés por Groenlandia responde a su posición estratégica en el Ártico, una región cada vez más relevante por sus recursos naturales, las nuevas rutas marítimas y la creciente competencia geopolítica entre Occidente, Rusia y China.