La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán sufrió este miércoles uno de sus golpes más graves desde su entrada en vigor, después de que Washington lanzara una nueva ofensiva contra objetivos militares iraníes en respuesta a los ataques registrados contra buques en el estrecho de Ormuz. Teherán respondió con una oleada de misiles y drones contra instalaciones estadounidenses en Baréin y Kuwait, reavivando el temor a una escalada regional.
El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) aseguró haber atacado sistemas de defensa aérea, centros de mando, radares costeros, baterías de misiles antibuque y más de sesenta embarcaciones rápidas pertenecientes a la Guardia Revolucionaria iraní.
Por su parte, los Guardianes de la Revolución afirmaron haber alcanzado 85 objetivos militares estadounidenses en Baréin y Kuwait mediante una operación conjunta de misiles y drones. Ambos países confirmaron la activación de sus sistemas de defensa aérea y la interceptación de proyectiles, aunque sin ofrecer un balance definitivo de daños.
El estrecho de Ormuz vuelve a ser el epicentro de la crisis
La tensión se disparó tras varios ataques contra buques comerciales en las proximidades del estrecho de Ormuz. La agencia británica UKMTO informó de que un petrolero fue alcanzado por un proyectil que provocó un incendio y que otros dos barcos sufrieron impactos, uno de ellos aparentemente mediante un dron.
Catar denunció que uno de los buques atacados era su metanero de gas natural licuado Al-Rekayyat y responsabilizó directamente a Irán, calificando el incidente de «inaceptable». Teherán rechazó esas acusaciones y las calificó de «infundadas».
Mientras Omán intenta impulsar un corredor marítimo temporal para garantizar la navegación, Irán mantiene su intención de imponer un sistema de tasas a los buques que atraviesen el estratégico paso marítimo, por donde circula una parte esencial del comercio energético mundial.
Washington endurece la presión sobre Teherán
La Administración estadounidense anunció además la revocación del reciente alivio parcial de las sanciones sobre las exportaciones petroleras iraníes, argumentando que el memorando firmado entre ambos países estaba condicionado al respeto de la libertad de navegación en Ormuz.
Desde Teherán, el Ministerio de Exteriores acusó a Washington de violar reiteradamente el acuerdo de desescalada y advirtió de nuevas represalias si continúan los ataques.
El petróleo vuelve a reaccionar
La renovada tensión en el Golfo impulsó el precio del petróleo más de un 2 % durante la apertura de los mercados asiáticos, mientras los operadores vuelven a temer interrupciones en el suministro mundial de crudo.
El experto en seguridad del King’s College de Londres, Andreas Krieg, considera que la actual escalada demuestra que Irán pretende dejar claro que no aceptará ningún nuevo sistema de gestión del tráfico marítimo en Ormuz que limite su capacidad de influencia sobre la principal arteria energética del planeta.