La carne paraguaya llegó a Santiago de Chile no solo en contenedores frigoríficos, sino también como bandera cultural y diplomática. La Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) organizó la “Noche de la Carne Paraguaya” en el hotel Mandarín Oriental, un evento pensado para reforzar la posición de Paraguay como principal proveedor de proteína roja al mercado chileno.
La velada reunió a importadores, comerciantes, autoridades del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), representantes de la Red de Inversiones y Exportaciones (Rediex), la Asociación Rural del Paraguay (ARP) y diplomáticos de ambos países. Fue un encuentro con tono festivo, pero con objetivos estratégicos claros: consolidar confianza, promocionar calidad y ampliar oportunidades comerciales.
En el marco del evento se presentó el libro Carnes del Paraguay, un recorrido histórico que explora el vínculo profundo del país con su ganadería. Porque si algo distingue a Paraguay en el escenario agroexportador sudamericano es su apuesta por el prestigio de su carne, un producto que es identidad nacional y motor económico.
La jornada incluyó también una reunión clave entre los representantes de la ARP, el Consorcio de Ganaderos para Experimentación Agropecuaria (CEA) y la Asociación Paraguaya de Productores y Exportadores de Carne (Appec) con el director general del Servicio Agrícola y Ganadero de Chile (SAG), José Guajardo Reyes. La agenda, coordinada por el Ministerio de Relaciones Exteriores paraguayo, buscó reforzar la cooperación sanitaria y los marcos de importación. Estuvieron presentes Mario Balmelli (ARP), Diego Heisecke (CEA) y Ramiro Maluff (Appec), además del embajador Antonio Rivas.
Los números respaldan el peso de esta relación: Chile compró 57.130 toneladas de carne paraguaya entre enero y junio de este año, equivalentes a 343 millones de dólares, representando el 32% de los envíos totales de carne al exterior.
La carne bovina paraguaya no es solo un negocio: es un símbolo de confianza, calidad y apertura comercial. Mientras Chile consolida su posición como comprador clave, Paraguay se proyecta como un productor competitivo con creciente protagonismo regional. Un banquete diplomático que, al menos por ahora, tiene sabor a éxito.