La Comisión Europea notificó ayer a Amazon Web Services y Microsoft Azure su decisión preliminar de designarlos como «guardianes de acceso» bajo el Reglamento de Mercados Digitales europeo, una figura regulatoria que les impondría obligaciones adicionales de apertura e interoperabilidad. Ambas plataformas controlan cerca del 60% del mercado europeo de computación en la nube. La exclusión de Google Cloud de la investigación generó la queja inmediata de Microsoft, que advirtió del riesgo de desequilibrio competitivo.
La Comisión Europea comunicó ayer a los gigantes tecnológicos estadounidenses Amazon y Microsoft que ha decidido, de forma preliminar, que sus respectivos servicios de computación en la nube —Amazon Web Services (AWS) y Microsoft Azure— son tan dominantes en el mercado europeo que deben ser designados como «guardianes de acceso» bajo el Reglamento de Mercados Digitales (DMA, por sus siglas en inglés). La categoría, creada por el legislador comunitario para regular a las plataformas con mayor poder estructural en los mercados digitales, impondría a ambas empresas obligaciones adicionales de apertura, interoperabilidad y acceso a terceros que no se aplican al resto de operadores del sector. Es la primera vez que Bruselas aplica el DMA al mercado de la infraestructura en la nube.
Un portavoz comunitario precisó que AWS y Microsoft Azure «superan con creces a sus competidores», ya que controlan aproximadamente el 60% del mercado europeo de computación en la nube. La decisión de la Comisión presenta, sin embargo, una particularidad técnica que ha generado controversia: ni AWS ni Microsoft Azure alcanzan el umbral de 45 millones de usuarios mensuales activos que el propio DMA fija como criterio cuantitativo para la designación como guardián de acceso. El Ejecutivo comunitario ha justificado la extensión de la figura a ambas plataformas por su impacto significativo en el mercado interior europeo, su enorme capacidad operativa, una base de usuarios «amplia y consolidada» y su capacidad para beneficiarse de la fidelización de clientes y de los elevados costes de cambio de proveedor.
Dominio del mercado sin umbral legal
La aplicación del DMA a empresas que no cumplen el criterio cuantitativo establecido en el propio reglamento abre un debate jurídico de primera magnitud. La Comisión argumenta que el umbral de usuarios mensuales no es el único indicador relevante para determinar el poder de mercado de una plataforma, y que el impacto estructural de AWS y Azure en el ecosistema digital europeo justifica la designación con independencia de ese parámetro. Esta interpretación extensiva del DMA podría ser impugnada por las empresas afectadas ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), un escenario que los analistas del sector consideran probable si la decisión preliminar se confirma.
La exclusión de Google Cloud de la investigación añadió una dimensión polémica a la jornada. La Comisión justificó la decisión señalando que «por el momento no hay ninguna razón para abrir una investigación» sobre el tercer operador del mercado europeo de computación en la nube. La reacción de Microsoft fue inmediata: «Nos sigue preocupando que ignorar el creciente poder de Google Cloud y Gemini desequilibre el mercado de forma perjudicial», señaló un portavoz de la compañía. La queja refleja una tensión habitual en los procedimientos regulatorios: las empresas sometidas a mayor escrutinio tienden a señalar a sus competidores como igualmente merecedores de intervención.
La inteligencia artificial como factor decisivo
La Comisión identificó la inteligencia artificial (IA) como el elemento que convierte a AWS y Azure en actores de poder estructural en el mercado europeo, más allá de su cuota en los servicios de nube tradicionales. El organismo liderado por Ursula von der Leyen considera que, aunque la IA está incrementando de forma significativa la demanda global de servicios de computación en la nube, AWS y Azure retienen una proporción desproporcionada de esa mayor demanda dentro de sus propios ecosistemas, gracias a sus carteras integradas de herramientas de IA. Esa capacidad de retención convierte a ambas plataformas en puntos de paso obligado para empresas, administraciones públicas y consumidores que necesitan infraestructura para desarrollar o utilizar aplicaciones de IA.
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión al frente de Competencia, Teresa Ribera, subrayó la dimensión sistémica del asunto: «En Europa, dependemos cada vez más de los servicios de computación en la nube, desde consumidores hasta empresas de todos los tamaños, pasando por las administraciones públicas». Ribera añadió que estos servicios «seguirán adquiriendo mayor importancia, por lo que es fundamental garantizar un mercado competitivo y que funcione correctamente, así como la igualdad de condiciones para todos los proveedores». La referencia explícita a las administraciones públicas como usuarias de infraestructura en la nube apunta a una preocupación de soberanía digital que va más allá de la competencia empresarial.
Seis meses para cumplir o recurrir
La decisión comunicada ayer tiene carácter preliminar. Amazon y Microsoft disponen ahora de un periodo para examinar las conclusiones de la Comisión y presentar alegaciones escritas si las refutan. Si el Ejecutivo comunitario confirma sus conclusiones tras analizar esas respuestas, ambas empresas dispondrían de seis meses para garantizar el pleno cumplimiento de las obligaciones del DMA aplicables a sus servicios de computación en la nube. Entre esas obligaciones figuran la apertura a la interoperabilidad con servicios de terceros, la prohibición de prácticas de fidelización que dificulten el cambio de proveedor y la obligación de facilitar el acceso a los datos generados en sus plataformas en condiciones no discriminatorias.
El procedimiento abierto ayer se enmarca en una estrategia regulatoria más amplia de la Comisión Europea orientada a reducir la dependencia tecnológica del bloque respecto a plataformas estadounidenses. El DMA, en vigor desde 2023, ya ha generado procedimientos contra Meta, Apple y Alphabet en distintos segmentos del mercado digital. Su extensión al mercado de la infraestructura en la nube representa un paso adicional hacia la regulación de capas más profundas del ecosistema digital, con implicaciones que trascienden la competencia empresarial y alcanzan la soberanía tecnológica de los Estados miembros de la Unión Europea.