España cumple el 2% en la OTAN pero Trump la señala por rechazar el 5%

02 juillet 2026 - 15:55

Donald Trump volvió a atacar a España ante el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, calificándola de «espectáculo de horror» en materia de gasto en defensa. Los datos desmienten esa caracterización: España ha alcanzado el 2% del PIB comprometido con la Alianza, mientras al menos tres aliados no lo cumplieron en 2025. El conflicto real con Washington no es el nivel actual de gasto sino el rechazo español al objetivo del 5% y el veto al uso de las bases militares en la guerra de Irán.

A dos semanas de la cumbre de la OTAN en Ankara, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a cargar contra España en presencia del secretario general de la Alianza Atlántica, Mark Rutte, de visita en la Casa Blanca. «España es un espectáculo de horror. España es terrible. Es decir, no quiere pagar nada. Creen que van a recibir un trato de favor. España no está en un buen grupo, para nada es un buen grupo», afirmó Trump. Las declaraciones reproducen un patrón recurrente en la relación entre el presidente estadounidense y el Gobierno de Pedro Sánchez, pero los datos no avalan la caracterización que hace Trump del esfuerzo español en defensa. Al menos tres de los 32 países aliados —Albania, República Checa y Eslovenia— no llegaron en 2025 al 2% del PIB en gasto de defensa, un listón que España sí ha alcanzado tras un incremento de más del 70% en dos años.

El propio Rutte reconoció en marzo la magnitud del esfuerzo español. «A principios del año pasado, el gasto en defensa español rondaba el 1,3 o el 1,4%. Pero en abril recibí una llamada de Pedro Sánchez diciendo: ‘Vamos a llegar al 2%’. Y lo hizo», explicó el secretario general de la Alianza. En términos absolutos, España ha elevado su presupuesto de defensa hasta los 38.000 millones de dólares, convirtiéndose en el octavo mayor presupuesto de la OTAN. La aprobación en abril del año pasado de una inyección extraordinaria de 10.471 millones de euros para seguridad y defensa ha sacado al país del furgón de cola que históricamente compartía con Bélgica y Luxemburgo.

Los datos que contradicen a Trump

El secretario general de la OTAN aseguró en su informe anual presentado el 26 de marzo que todos los países aliados habían cumplido en 2025 el umbral del 2% del PIB comprometido en la cumbre de Gales de 2014. Sin embargo, fuentes diplomáticas admiten que esas estimaciones eran demasiado optimistas y que la organización ha pedido a Albania, República Checa y Eslovenia que aporten documentación suplementaria antes de la cumbre de Ankara. El reconocimiento implícito de que el umbral no ha sido alcanzado por todos los aliados desmonta el argumento de Trump sobre España como caso singular de incumplimiento dentro de la Alianza.

España ha anunciado además una contribución suplementaria concreta para reforzar las capacidades colectivas de la OTAN: tres aviones de reabastecimiento en vuelo, ocho cazas, una fragata y sistemas de defensa aérea. El compromiso responde al agujero que ha dejado en los planes de contingencia de la Alianza la decisión del Pentágono de reducir sus fuerzas disponibles para la OTAN en caso de crisis, con el argumento de que los europeos deben asumir más responsabilidad en su propia defensa y que Estados Unidos tiene que atender otros escenarios, como el Indopacífico. La postura española, en ese contexto, no difiere sustancialmente de la de sus socios europeos más relevantes.

El 5% y el uso de las bases, los focos reales

El disgusto de Trump con España, explican fuentes diplomáticas consultadas por El País, no tiene que ver con lo que España hace sino con lo que España dice. En la cumbre de La Haya del año pasado, Sánchez fue el único líder que rechazó públicamente asumir el compromiso de elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB en 2035 —un 3,5% de gasto puramente militar y un 1,5% en infraestructuras vinculadas a la seguridad—. En realidad, muchos países aliados no tienen intención ni posibilidad real de cumplir ese objetivo, pero España es el único que lo ha dicho expresamente, lo que ha impedido a Trump proclamar una adhesión unánime a sus exigencias.

Rutte ha intentado navegar entre dos aguas en este asunto. El secretario general ha asegurado que España se ha comprometido a cumplir los objetivos de capacidades de la OTAN y que, para lograrlo, no tendrá más remedio que elevar su gasto militar puro hasta el 3,5%. «Sánchez insiste en que puede conseguirlo con el 2,1. Yo no creo que pueda conseguirlo, y pienso que el tiempo lo demostrará, pero ese es el punto en el que acordamos discrepar el año pasado, y eso no ha cambiado», dijo Rutte a su salida de la Casa Blanca. El segundo motivo de fricción ha sido el veto español al uso de las bases de Rota y Morón y del espacio aéreo para las operaciones de Estados Unidos e Israel contra Irán, aunque fuentes diplomáticas señalan que la posición española no ha sido muy diferente a la de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia.

Ankara, la cumbre que definirá la relación

La cumbre de la OTAN en Ankara se celebra en un momento de máxima tensión entre Sánchez y la administración Trump, agravada por la ausencia del presidente español en la reunión que los mandatarios de Alemania, Reino Unido, Francia y Polonia mantuvieron el miércoles en Berlín para coordinar el pilar europeo de la Alianza y reafirmar el apoyo a Ucrania. Aunque la exclusión de España de ese formato agudiza su aislamiento relativo dentro del núcleo duro europeo de la OTAN, fuentes diplomáticas descartan que Sánchez pueda convertirse en el cabeza de turco del enfado de Trump con sus aliados del continente.

Entre los activos con que cuenta España en Ankara figura la complicidad del anfitrión, el presidente turco Recep Tayyip Erdogán, que tiene en Sánchez a uno de sus mejores aliados dentro de la Alianza. España ha estrechado relaciones militares con Turquía mediante la compra de treinta aviones Hürjet como futuro caza de instrucción para el Ejército del Aire y del Espacio, un contrato de 2.600 millones de euros que abrirá una colaboración sin precedentes entre las industrias de defensa de ambos países. La posición española en Ankara será la de un aliado que cumple sus compromisos formales con la Alianza pero que mantiene una línea de distancia respecto a Washington que no tiene equivalente entre los socios europeos de la OTAN.

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