La guerra en Oriente Medio dio este domingo un nuevo salto cualitativo con el lanzamiento por parte de Irán de misiles y drones contra instalaciones militares estadounidenses situadas en Kuwait y Baréin, en represalia por los bombardeos ejecutados el sábado por Estados Unidos contra objetivos iraníes en el sur del país.
La ofensiva marca una nueva escalada en un conflicto que ya trasciende el enfrentamiento directo entre Washington y Teherán y amenaza con implicar de forma creciente a los Estados del Golfo, donde se concentran algunas de las principales bases militares estadounidenses de la región.
Los Guardianes de la Revolución aseguraron haber alcanzado ocho infraestructuras militares norteamericanas, entre ellas la base aérea de Ali Al Salem, en Kuwait, y la base de la Quinta Flota estadounidense, en Baréin. Las autoridades bareiníes afirmaron haber interceptado varios proyectiles, mientras que Kuwait condenó el ataque y lo calificó de una nueva agresión iraní que compromete los esfuerzos diplomáticos para contener la guerra.
La nueva escalada llega apenas un día después de que la aviación estadounidense atacara diez objetivos militares iraníes, incluidas instalaciones de defensa aérea, depósitos de drones y medios destinados al minado del estrecho de Ormuz. Washington justificó la operación como respuesta a un ataque iraní contra un petrolero que atravesaba el estratégico paso marítimo.
El estrecho de Ormuz vuelve al centro de la crisis
El control del estrecho de Ormuz continúa siendo el principal foco de tensión. Aunque el paso marítimo fue parcialmente reabierto tras el memorando de entendimiento firmado el 17 de junio, Irán mantiene fuertes restricciones a la navegación y exige que los buques utilicen exclusivamente un corredor próximo a sus costas.
Teherán advirtió este domingo de que cualquier embarcación que incumpla esas condiciones será tratada «con mayor firmeza», reforzando la incertidumbre sobre una vía por la que, antes del estallido de la guerra, transitaba aproximadamente el 20 % del petróleo consumido en el mundo.
Las negociaciones, en peligro
La nueva cadena de ataques pone en serio riesgo las conversaciones impulsadas durante las últimas semanas para consolidar un alto el fuego duradero. Tanto Washington como Teherán se acusan mutuamente de haber vulnerado el memorando firmado a mediados de junio.
El presidente estadounidense, Donald Trump, acusó nuevamente a Irán de incumplir el acuerdo y advirtió que Estados Unidos no descarta nuevas acciones militares si considera amenazada la libertad de navegación en el Golfo.
Por su parte, el ministro iraní de Exteriores, Abás Araqchi, defendió desde Bagdad el derecho de Teherán a controlar el estrecho de Ormuz y pidió la creación de un nuevo marco de seguridad regional que incluya a los países del Golfo.
También aumenta la tensión en Líbano
Mientras tanto, el frente libanés continúa deteriorándose. Israel prosiguió este domingo sus bombardeos contra posiciones en el sur del país pese al acuerdo marco firmado recientemente entre Beirut y Tel Aviv bajo mediación estadounidense.
El líder de Hizbulá, Naim Qasem, rechazó el acuerdo y lo calificó de «humillante», mientras dirigentes del movimiento chií advirtieron de que no reconocerán un pacto que condicione el futuro del grupo al desarme.
La simultánea intensificación de los combates en el Golfo y en el frente libanés confirma que el conflicto ha entrado en una fase especialmente delicada, con un creciente riesgo de regionalización y consecuencias directas para la seguridad energética mundial.