Apple ha anunciado un aumento de precios en varios de sus productos debido al fuerte encarecimiento de los chips de memoria, cuya demanda se ha disparado por la expansión de los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial (IA).
La subida, ya aplicada en la tienda online de la compañía en Estados Unidos, afecta principalmente a los ordenadores Mac, las tabletas iPad y el dispositivo Apple TV, aunque, por el momento, el iPhone queda fuera de esta revisión de precios.
Entre los incrementos más destacados figura el MacBook Pro de 14 pulgadas, cuyo precio pasa de 1.700 a 2.000 dólares, mientras que el iPad Air aumenta de 600 a 750 dólares. El mayor ajuste corresponde al Apple TV, que eleva su precio de 130 a 200 dólares, un incremento superior al 50 %.
El consejero delegado de Apple, Tim Cook, ya había advertido semanas atrás de que el aumento del coste de los componentes acabaría repercutiendo en algunos productos.
La empresa atribuye esta situación al crecimiento sin precedentes de la demanda de memorias DRAM y NAND, componentes esenciales para prácticamente todos los dispositivos electrónicos y cuya producción está siendo absorbida en gran medida por la infraestructura necesaria para desarrollar modelos de inteligencia artificial.
«Nunca habíamos visto que el precio de un componente aumentara tanto y tan rápido», señaló un portavoz de la compañía.
Los analistas de las consultoras especializadas TrendForce y Counterpoint Research estiman que los precios de estos chips han registrado incrementos trimestrales de entre el 50 % y el 100 % desde finales de 2025. La industria denomina este fenómeno «RAMageddon», una crisis de suministro que, según las previsiones, podría prolongarse hasta 2027.
El anuncio tuvo un impacto inmediato en los mercados. Las acciones de Apple llegaron a caer más de un 6 % en la Bolsa de Nueva York, lo que supuso una pérdida temporal superior a 250.000 millones de dólares en valor bursátil.
La decisión de Apple refleja el creciente impacto que el auge de la inteligencia artificial está teniendo sobre toda la cadena tecnológica mundial, desde los fabricantes de semiconductores hasta los consumidores finales.