La legislatura en el alambre: claves sobre lo que viene después del debate

25 juin 2026 - 12:48

El debate del miércoles en el Congreso sobre los escándalos judiciales que rodean al Gobierno dejó una imagen política inédita: Pedro Sánchez enfrentado simultáneamente a la oposición y a sus propios socios, sin una mayoría alternativa que pueda tumbarlo pero con una aritmética que se estrecha por semanas. La legislatura ha entrado en su recta final y cinco incógnitas concretas determinarán si el Gobierno llega a 2027 o las elecciones llegan antes.

El debate del miércoles en el Congreso fue cualitativamente distinto al de julio de 2025, cuando Sánchez compareció bajo asedio por el caso Cerdán y logró salir con una prórroga política gracias a un paquete de medidas anticorrupción que sus socios aceptaron como argumento para seguir. Ayer no hubo anuncios de ese tipo porque el Gobierno admite que no tiene votos para aprobarlos. La sesión certificó el inicio de la cuenta atrás de una legislatura que, en el mejor de los escenarios para el Ejecutivo, tiene entre nueve meses y un año de recorrido. Estas son las cinco claves que determinarán cómo termina.

  1. ¿Puede el Gobierno aprobar el decreto anticrisis el lunes?

El primer test concreto de la mayoría del Gobierno llega antes de que termine la semana. El Consejo de Ministros del próximo lunes debe aprobar la prórroga del decreto anticrisis derivado de la guerra de Irán, cuyo paquete actual de 5.000 millones de euros expira el 30 de junio. El nuevo decreto será más suave que el anterior porque el conflicto ha concluido y se espera una recuperación gradual de los precios energéticos, pero deberá ser convalidado en el Congreso con los mismos apoyos que requirió el primero. El Ejecutivo está en plena negociación con los socios y confía en sacarlo adelante, argumentando que la mayoría «sigue existiendo». El resultado de esa votación será el primer barómetro real del estado de la coalición después del debate del miércoles.

El Gobierno tiene previsto además un pleno en julio para aprobar otros decretos y leyes, entre ellos el llamado bono verano joven con descuentos de hasta el 90% en transportes, una ley para prohibir las terapias de conversión de la homosexualidad y la transferencia de la titularidad de la autopista AP-9 a la Comunidad de Galicia. El Ejecutivo insiste en que ha logrado aprobar una docena de leyes en lo que va de año, aunque las grandes reformas —paquete anticorrupción, reforma de la justicia, decreto sobre vivienda con escudo antidesahucios— se han quedado atascadas sobre todo por la negativa de Junts a apoyarlas.

  1. ¿Qué margen real tiene la vía Starmer de Junts?

La propuesta más novedosa del debate llegó de la portavoz de Junts per Catalunya, Míriam Nogueras, que animó a Sánchez a asumir la denominada «vía Starmer»: dimitir y dejar que el Congreso invista a un nuevo candidato sin necesidad de convocar elecciones, como ha hecho el primer ministro británico Keir Starmer con su sucesor en el Partido Laborista. Junts precisó que, a diferencia del caso británico, el relevo no tendría que ser necesariamente un candidato del PSOE; la Constitución permite que un candidato independiente se someta a la aprobación de la Cámara.

La propuesta tiene un problema estructural: requeriría que una mayoría del Congreso acordara primero quién sería ese candidato, y no existe ningún nombre que concite ese apoyo. El PP rechazó la idea como una «ocurrencia» para ganar tiempo y no admite que la condición para apoyar una moción de censura sea que el candidato no sea Feijóo. Junts, por su parte, dejó claro que no apoyará ninguna moción que lleve al PP y Vox al poder. El callejón sin salida es real: hay una mayoría que no quiere a Sánchez pero no hay una mayoría que quiera a nadie en concreto.

  1. ¿Tienen los Presupuestos alguna posibilidad real?

La gran apuesta del Gobierno para darle contenido a la recta final de la legislatura son los Presupuestos Generales del Estado para 2027. El debate de totalidad debería celebrarse en octubre, aunque el Ejecutivo reconoce que es muy probable que se retrase. La lógica política de los presupuestos no es solo aprobarlos: es usarlos como programa electoral de la coalición, con unas cuentas expansivas que muestren el proyecto político antes de ir a las urnas.

En el ambiente político del miércoles, con Junts pidiendo la salida de Sánchez y Podemos reclamando elecciones, un pacto presupuestario parece imposible. Sin embargo, el Gobierno va a estirar el proceso al máximo antes de dar por muertos los intentos. La caída definitiva de los presupuestos —presumiblemente a finales de 2026— sería la excusa formal para convocar elecciones a principios de 2027 o en la primavera. El PNV, que siempre marca los tiempos de la legislatura, lo dejó más claro que nadie: «Presente los presupuestos y si no los consigue sacar, convoque elecciones». 

  1. ¿Cuándo y en qué condiciones llegarán las elecciones?

Sánchez ha garantizado que las elecciones generales serán en 2027, pero no ha aclarado si antes o después de las autonómicas y municipales de mayo. Si fueran en marzo, como algunos escenarios contemplan, quedarían todavía cerca de nueve meses de legislatura. Eso implica que el Gobierno tiene tiempo y razones para seguir intentando aprobar iniciativas legislativas, aunque cada vez con más dificultades. La lógica del Ejecutivo es la siguiente: mientras los socios gesticulan pero votan a favor en los momentos decisivos, la legislatura está viva.

El escenario más probable, según fuentes del Ejecutivo, es que los presupuestos fracasen en el otoño y esa caída sirva de detonador formal para la convocatoria electoral. Sánchez se reserva también la posibilidad legal de estirar la legislatura hasta el verano de 2027, dado que las últimas elecciones generales se celebraron el 23 de julio de 2023. El debate del miércoles marcó el inicio de lo que ya es, en la práctica, una campaña electoral larga, aunque el Gobierno insiste en no presentarlo como tal. 

  1. ¿Hay alguna mayoría alternativa capaz de tumbar al Gobierno?

La respuesta que el debate del miércoles ofrece a esta pregunta es inequívoca: no. A pesar del tono histórico de las críticas, de que Junts pidiera la sustitución del presidente, de que Podemos certificara el «fin del ciclo» y de que el PNV marcara distancias, ninguna de estas formaciones está dispuesta a votar junto al PP y Vox en una moción de censura que llevara a Feijóo a La Moncloa. Mertxe Aizpurua, de EH Bildu, lo resumió con una frase que recorrió el hemiciclo: «Ni todo es lawfare ni todo es corrupción».

La paradoja de la situación política española es que existe una mayoría suficiente para no querer a Sánchez pero no existe ninguna mayoría para querer a nadie más. El PP necesita a Junts y al PNV para una moción de censura; Junts no quiere a Feijóo; el PNV no se mueve mientras haya opciones presupuestarias sobre la mesa. Ese triángulo de bloqueos mutuos es lo que mantiene al Gobierno en pie, no la solidez de su mayoría. Como señaló la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, con una advertencia dirigida al PP pero válida para todos: «Si nadie se mueve hacia ustedes, quien tiene que hacérselo mirar son ustedes».

Compartir el artículo