Oltra y Rufián llaman a unir la izquierda alternativa frente a la ultraderecha

22 juin 2026 - 16:19

Mónica Oltra y Gabriel Rufián compartieron ayer escenario en el Parque de Cabecera de Valencia ante miles de personas en un acto que los organizadores denominaron Espai de trobada —lugar de encuentro— y que reunió a representantes de Compromís, Esquerra Unida, Podem y ERPV. El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso pidió a la exvicepresidenta valenciana que encabece una confluencia amplia para las municipales de Valencia y extendió el modelo a las elecciones generales, circunscripción a circunscripción.

Miles de personas llenaron ayer el anfiteatro del Parque de Cabecera de Valencia para escuchar a Mónica Oltra y Gabriel Rufián en el acto de confluencia de la izquierda alternativa al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) con más convocatoria de los últimos años en la Comunitat Valenciana. El aforo reventó desde el principio con un cántico que marcó el tono de la tarde: «La izquierda unida jamás será vencida». En las primeras filas se sentaron dirigentes de Compromís, Esquerra Unida, Podem y la formación valenciana ERPV, una imagen que los organizadores quisieron convertir en el mensaje central del acto: la unidad no como aspiración, sino como hecho ya en marcha.

Oltra volvía a dar un mitin cuatro años después de abandonar la política institucional tras su salida de la Vicepresidencia de la Generalitat Valenciana. Su presencia en el escenario generó la respuesta más intensa del público y confirmó que sigue siendo la figura con mayor capacidad de convocatoria en ese espacio político. Rufián, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso y principal impulsor de la confluencia, la presentó como la pieza imprescindible del proyecto. «No se trata de que nadie deje de ser lo que es, sino de ser inteligente», defendió el diputado catalán, en una formulación que ambos repitieron varias veces como síntesis de la propuesta.

Rufián pide a Oltra que «nos una»

El momento más directo del acto llegó cuando Rufián interpeló a Oltra desde el micrófono con una petición sin rodeos: «Le pido a Mónica que nos una, porque nos puede unir, Valencia puede ser el reflejo». El portavoz de ERC justificó la urgencia de la confluencia en términos de responsabilidad política ante lo que describió como una regresión social inminente. «En política es bueno escuchar a la calle, y si lo hacemos, la gente dice que lo que viene es muy jodido. Lo que viene comportará un enorme coste, una regresión social, y es nuestra responsabilidad, por más que nos cueste el cargo, decir lo que es evidente para la gente», afirmó.

Rufián también cargó contra el expresidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón, a quien calificó de «asesino y psicópata» por su gestión de la dana de octubre de 2024, y pidió a Oltra que ayude a «echarlo fuera». La alusión a Mazón conectó el acto de unidad con la memoria de la catástrofe que marcó un antes y un después en la política valenciana y que el espacio de la izquierda alternativa ha convertido en argumento central de movilización. Oltra respondió a la petición de Rufián con cautela calculada, sin comprometerse de forma explícita en el escenario pero dejando la puerta abierta: frenar a la ultraderecha, dijo, es algo «que no vendrá si el pueblo no quiere».

Valencia como laboratorio electoral

Oltra avanzó que la asamblea de Compromís del próximo 4 de julio la nombrará candidata de la formación a la Alcaldía de Valencia en una confluencia amplia. Quiere que a esa asamblea no acuda solo la militancia de Compromís sino también representantes de Esquerra Unida, Sumar y Podem, además de colectivos vecinales, ecologistas y animalistas. «Quiero construir una ciudad con esta gente, desbordando las siglas de los partidos, con todas y todos, eso fue el éxito del 2015», explicó, en referencia al primer mandato de Joan Ribó como alcalde de Valencia al frente de una coalición de izquierdas que entonces parecía improbable.

Minutos después, Oltra fue más explícita sobre el estado real de la confluencia en la ciudad: «Lo de la unidad ha quedado meridianamente claro, a la ciudad de Valencia lo tenemos casi casi hecho y al País Valencià también, ¿no?». La frase, lanzada en tono de pregunta retórica al público, resume la estrategia del acto: presentar como avanzado un proceso que todavía no tiene forma definitiva, con el objetivo de generar una inercia que lo haga difícil de deshacer. El 4 de julio será la primera prueba real de hasta dónde llega esa unidad cuando haya que traducirla en decisiones concretas sobre candidaturas y programas.

La vista puesta en las generales

Rufián amplió el horizonte del acto más allá de Valencia. Puso la vista en las elecciones generales y propuso replicar el modelo de confluencia «provincia a provincia», con especial atención a las circunscripciones con escaños en número impar, donde el último asiento en disputa puede ir a la extrema derecha si la izquierda se presenta fragmentada. «Votemos y aglutinémonos en torno al mejor», dijo, y planteó las primarias como mecanismo para resolver los desacuerdos en aquellos territorios donde no haya acuerdo directo entre las formaciones.

El portavoz de ERC cerró su intervención con una advertencia que tiñó de urgencia el conjunto del acto. «Si no aprovechamos la oportunidad histórica de dejar atrás nuestras mínimas y miserables diferencias del pasado y del presente, si no somos capaces de unirnos para tirarlos, pues apaga y vámonos». Oltra remató desde el mismo registro: «Ganaremos en Valencia, en el país y en España». La confluencia que ambos escenificaron ayer en el Parque de Cabecera sigue siendo, por ahora, más una declaración de intenciones que una estructura política operativa. Pero el acto demostró que la convocatoria funciona y que el electorado al que se dirigen responde. Lo que queda por resolver es si la sintonía entre dirigentes se traduce en listas conjuntas cuando llegue el momento de negociarlas.

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