Bogotá. Colombia inicia una nueva etapa política. El abogado Abelardo de la Espriella, un outsider de derecha radical admirador de Donald Trump y partidario de la mano dura contra la delincuencia, ganó las elecciones presidenciales y pondrá fin al primer ciclo de la izquierda en el poder.
El jurista de 47 años se impuso por un estrecho margen al senador Iván Cepeda, candidato del oficialismo y aliado del presidente Gustavo Petro, en una de las elecciones más polarizadas de la historia reciente del país.
Su victoria confirma el profundo desgaste del proyecto de la izquierda colombiana y sitúa a Colombia dentro de la ola de liderazgos conservadores y populistas que ha ganado terreno en América Latina. «Empieza una nueva era», proclamó De la Espriella ante miles de seguidores reunidos en Barranquilla, su bastión político.
El fenómeno del «Tigre»
Abogado de empresarios, políticos, militares y figuras controvertidas, De la Espriella construyó su candidatura sobre un discurso de autoridad, seguridad y rechazo a la clase política tradicional.
Sus actos de campaña, con música, fuegos artificiales y la imagen de un tigre como símbolo político, conectaron con un electorado cansado de la violencia y de la falta de resultados de las negociaciones con los grupos armados.
El nuevo presidente promete reforzar las fuerzas de seguridad, combatir el narcotráfico mediante una estrategia más agresiva y estrechar la cooperación con Estados Unidos e Israel. También plantea reducir el tamaño del Estado, impulsar la inversión privada y revisar algunas de las políticas impulsadas por Gustavo Petro.
Una sociedad dividida
La victoria del dirigente conservador provocó celebraciones en numerosas ciudades, pero también protestas en Bogotá y Cali. Mientras sus partidarios ven en él a un dirigente capaz de restaurar la seguridad y recuperar el crecimiento económico, sus detractores temen un retroceso en derechos civiles, una mayor polarización política y un endurecimiento del conflicto armado.
Sus declaraciones contra la izquierda, sus posiciones conservadoras en cuestiones sociales y su cercanía ideológica con Donald Trump, Javier Milei y Nayib Bukele han alimentado la controversia durante toda la campaña.
Los desafíos del nuevo presidente
De la Espriella llegará al poder en medio del peor deterioro de la seguridad en una década, el fortalecimiento de los grupos armados y una profunda fractura política. Su capacidad para responder a la violencia sin aumentar la confrontación social será una de las principales pruebas de su mandato. La llegada del llamado «Tigre» a la Casa de Nariño abre un nuevo ciclo político en Colombia y podría modificar los equilibrios ideológicos en América Latina.