España mantiene el crecimiento en el 2,3% pero la inflación escala al 3,6%

20 juin 2026 - 09:54

El Banco de España ha mantenido sin cambios su previsión de crecimiento del Producto Interior Bruto para 2026 en el 2,3%, pero ha revisado al alza en seis décimas su estimación de inflación hasta el 3,6%, como consecuencia del encarecimiento de la energía derivado de la guerra de Irán. El gobernador José Luis Escrivá destacó la resiliencia de la economía española, apoyada en el empleo y los flujos migratorios, pero advirtió de desafíos estructurales en materia de deuda pública, vivienda y productividad.

El Banco de España presentó este jueves su informe anual con un mensaje de doble cara sobre la economía española. Por un lado, el organismo que dirige el gobernador José Luis Escrivá mantuvo sin cambios sus previsiones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2026 y 2027, en el 2,3% y el 1,7% respectivamente, resistiendo así la presión de un entorno internacional deteriorado por la guerra de Irán. Por otro, revisó al alza en seis décimas su estimación de inflación para 2026, hasta el 3,6%, y en una décima para 2027, hasta el 2,6%. «El dinamismo del empleo y los flujos migratorios, junto con la ausencia de desequilibrios macrofinancieros, caracterizan el actual ciclo expansivo», afirmó Escrivá al presentar el informe.

La decisión de mantener las previsiones de actividad refleja una lectura relativamente optimista de la situación. El Banco de España concluye que, por el momento, la guerra de Irán no tendrá un impacto significativo sobre el crecimiento, aunque sí ejercerá una presión intensa sobre los precios. En el primer trimestre de 2026, el PIB avanzó un 0,6%, en línea con las estimaciones previas del organismo, aunque dos décimas por debajo del dato del último trimestre de 2025. Para el segundo trimestre, los modelos internos del Banco apuntan a un avance de entre el 0,5% y el 0,6%, lo que confirma una desaceleración gradual que el organismo atribuye principalmente a la pérdida de dinamismo del consumo privado y de la inversión productiva.

El mercado laboral y la contribución migrante

En el mercado de trabajo, el Banco de España anticipa que el empleo seguirá creciendo a un ritmo del 2,2% en 2026 y del 1,5% en 2027, aunque más moderado que en ejercicios anteriores. La tasa de paro continuará su senda descendente desde el 10,5% de 2025 hasta el 10% en 2026 y el 9,8% en 2027. El organismo señala, no obstante, que estas cifras son algo peores que las previstas en marzo, como consecuencia del aumento de la población activa derivado de los mayores flujos migratorios: más personas incorporadas al mercado laboral elevan el denominador de la tasa de paro aunque el empleo también crezca.

El informe subraya la contribución de la inmigración al ciclo económico en términos similares a los del Instituto de Estudios Económicos: según los cálculos del Banco de España, la población inmigrante explicó aproximadamente la mitad del avance del PIB entre 2022 y 2025 y más de dos tercios del aumento del empleo en ese periodo. El organismo incorpora además en sus proyecciones para 2027 una previsión de flujos migratorios más elevada que la contemplada en marzo, lo que sostiene el crecimiento incluso en un entorno de desaceleración de la demanda interna. El sector exterior contribuyó positivamente al PIB en el primer trimestre, con una caída de las importaciones superior a la de las exportaciones. 

Déficit, deuda y la crítica al plan fiscal del Gobierno

Las cuentas públicas constituyen uno de los frentes de advertencia más explícitos del informe. El Banco de España prevé un déficit del 2,4% del PIB en 2026 y del 2,3% en 2027, y alerta de que el crecimiento del gasto público superará los límites fijados en el plan fiscal presentado por el Gobierno. Aunque la deuda pública seguirá reduciéndose hasta situarse en el 98,9% del PIB en 2026 y el 97,9% en 2027, el organismo reclama una estrategia clara para afrontar las necesidades de gasto futuras. La crítica al Ejecutivo es directa: el Banco de España considera que el informe fiscal remitido por el Gobierno «no contiene ningún anuncio de nuevas medidas» que permita garantizar el cumplimiento de los objetivos presupuestarios a medio plazo.

La revisión al alza de la inflación se explica principalmente por los precios de la energía, aunque el informe detecta una transmisión parcial de ese encarecimiento hacia los bienes industriales no energéticos y los servicios, lo que ha elevado también la inflación subyacente al 3,2% en 2026. Este dato es relevante porque la inflación subyacente excluye energía y alimentos no elaborados y refleja las presiones de fondo sobre los precios: su escalada indica que el choque energético está comenzando a contaminar otros componentes de la cesta, un riesgo que el Banco de España vigila de cerca. Para 2027, el organismo espera una corrección más pronunciada de los precios energéticos que contribuya a moderar la inflación general hasta el 2,6%.

 El déficit de vivienda: 750.000 casas

El informe anual del Banco de España dedica un apartado específico al mercado inmobiliario, que identifica como uno de los dos principales desafíos estructurales de la economía española junto con la baja productividad. España acumula un déficit de cerca de 750.000 viviendas entre 2021 y 2025, consecuencia directa de que la creación de nuevos hogares ha superado ampliamente el ritmo de construcción: en 2025 se formaron aproximadamente 230.000 hogares nuevos, mientras que la vivienda nueva terminada apenas alcanzó las 80.000 unidades. Los precios acumulan una subida del 88% desde el mínimo de 2013 y el esfuerzo económico necesario para acceder a una vivienda ha alcanzado niveles que el organismo considera problemáticos para la cohesión social.

El Banco de España identifica como principales obstáculos para aumentar la oferta la escasez de suelo edificable, la lentitud de los desarrollos urbanísticos y la falta de mano de obra cualificada en el sector de la construcción. El informe defiende que las políticas públicas deben orientarse a incrementar la oferta residencial con mayor coordinación administrativa entre administraciones. Escrivá subrayó que la productividad sigue siendo la gran asignatura pendiente: el crecimiento económico español se apoya en el aumento del número de trabajadores más que en la mejora de la eficiencia por ocupado, una dualidad que limita la capacidad de elevar los salarios reales y la competitividad a largo plazo.

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