El rey Felipe VI se reunirá el próximo jueves 25 de junio con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en el Palacio Nacional de Ciudad de México, un día antes de viajar a Guadalajara para asistir al partido del Mundial entre España y Uruguay. La cita llega tras meses de acercamiento diplomático entre ambos países después de la tensión surgida por la exigencia mexicana de que la Corona española se disculpara por los abusos cometidos durante la conquista de América.
El rey Felipe VI se reunirá el próximo jueves 25 de junio con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en un encuentro bilateral que tendrá lugar en el Palacio Nacional de Ciudad de México. La Casa Real confirmó la cita y precisó que el monarca hará una escala en la capital mexicana antes de continuar viaje a Guadalajara, donde asistirá al día siguiente al partido del Mundial de fútbol entre las selecciones de España y Uruguay. El rey estará acompañado en el desplazamiento por el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, y por la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón.
La Casa Real enmarcó el viaje en lo que describió como una «intensificación de las relaciones bilaterales» entre España y México. Sheinbaum había avanzado el pasado martes que la reunión era «probable», y precisó que el encuentro sería de «muy corto tiempo» y que no se ofrecería una conferencia de prensa posterior. La presidenta mexicana explicó que los detalles se estaban perfilando en coordinación directa entre la Secretaría de Relaciones Exteriores y la cancillería española, en un proceso que se prolongó durante varias semanas antes de la confirmación definitiva del encuentro.
Una visita ligada al Mundial de fútbol
El origen formal de la invitación se remonta al pasado 3 de febrero, cuando Sheinbaum remitió una carta a Felipe VI invitándolo a acudir a México con motivo del Mundial que el país organiza junto con Canadá y Estados Unidos. En esa misiva, la presidenta mexicana subrayó que el campeonato constituye «una coyuntura propicia para evocar la profundidad y el carácter singular» de los vínculos históricos entre ambos países. La mandataria precisó posteriormente que la invitación al jefe de Estado español no respondía a un trato preferencial, ya que el mismo gesto se extendió a todos los países participantes en el torneo.
La reunión del 25 de junio será la primera entre ambos mandatarios desde que Sheinbaum asumió la presidencia en octubre de 2024. Aquella toma de posesión quedó marcada por la decisión de la presidenta mexicana de no invitar a Felipe VI, en represalia por la falta de respuesta de la Corona española a las cartas remitidas años antes por su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, en las que reclamaba una disculpa formal por los abusos cometidos durante la conquista. España, a su vez, no envió representación oficial a la ceremonia de investidura, lo que situó la relación bilateral en uno de sus momentos de mayor tensión en las últimas décadas.
El deshielo diplomático tras la polémica colonial
El acercamiento entre ambos gobiernos comenzó a tomar forma en octubre de 2025, cuando el ministro Albares reconoció el «dolor e injusticia» causado a los pueblos originarios durante la colonización española de América. Ese gesto tuvo continuidad en marzo de este año, cuando el propio Felipe VI admitió públicamente que durante la conquista hubo «muchos abusos», unas declaraciones que el rey realizó durante una visita a una exposición organizada conjuntamente por el Ministerio de Asuntos Exteriores español y la Secretaría de Cultura de México. Sheinbaum valoró entonces esas palabras como un gesto de acercamiento, aunque matizó que no representaban todo lo que su Gobierno hubiera deseado escuchar.
La distensión se ha mantenido en los meses siguientes a través de gestos adicionales por ambas partes, en un proceso que ninguno de los dos gobiernos ha presentado como una resolución completa de las diferencias históricas planteadas en su momento por López Obrador. La propia Sheinbaum afirmó durante una visita a Barcelona en abril que nunca había existido, en su opinión, una crisis diplomática formal con España, una lectura que matiza la intensidad de la ruptura previa sin negar la existencia de fricciones. El encuentro del próximo jueves se interpreta, en este contexto, como la formalización política de ese proceso de acercamiento bilateral.
La agenda pendiente del encuentro
Hasta el momento, ni la Casa Real ni el Gobierno mexicano han detallado públicamente los asuntos concretos que se abordarán durante la reunión en el Palacio Nacional. El dato confirmado por ambas partes es la celebración del encuentro bilateral; la agenda específica permanece, por ahora, sin precisar. La cita se produce además en un día en que Felipe VI ha intervenido en Barcelona en el III Foro Económico y Social del Mediterráneo, organizado por Prensa Ibérica, donde defendió la necesidad de preservar los espacios de diálogo y fortalecer la cooperación internacional en un contexto de incertidumbre geopolítica.
El viaje a México se suma así a una agenda real cargada de compromisos internacionales en las próximas semanas, en la que la dimensión deportiva del Mundial de fútbol convive con una agenda diplomática de mayor calado para las relaciones entre Madrid y Ciudad de México. La delegación española que acompañará al rey, con representación tanto del área de Exteriores como de Educación y Deportes, refleja la doble naturaleza del viaje, que combina la proyección institucional bilateral con la presencia oficial española en la cita futbolística que enfrentará a la selección nacional con Uruguay el próximo 26 de junio en Guadalajara.