El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, instó este jueves desde Bruselas a Junts per Catalunya y al Partido Nacionalista Vasco a sumarse a una moción de censura contra Pedro Sánchez, al recordar que la suma de los partidos favorables a un adelanto electoral alcanza ya los 184 diputados, ocho más de los 176 necesarios para sacar adelante la iniciativa. El Gobierno mantiene su negativa a anticipar las elecciones generales, previstas para 2027.
El presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, elevó este jueves la presión sobre los socios parlamentarios del Gobierno al instar de manera explícita a Junts per Catalunya y al Partido Nacionalista Vasco (PNV) a respaldar una moción de censura contra el presidente Pedro Sánchez. Feijóo realizó estas declaraciones durante una rueda de prensa en Bruselas, previa a su participación en la reunión del Partido Popular Europeo (PPE) antes del Consejo Europeo. El líder conservador subrayó que «desde el PNV a Vox, pasando por Junts y por el PP», varias formaciones han manifestado en algún momento la necesidad de convocar elecciones generales de forma inmediata.
Según el cálculo expuesto por Feijóo, esa suma de partidos alcanzaría los 184 diputados, ocho más de los 176 necesarios para que una moción de censura prospere en el Congreso. «Hagámoslo. Y si no, no sigamos tomando el pelo a la gente», defendió el presidente del PP, que acompañó su mensaje con una crítica directa a quienes, a su juicio, mantienen posiciones contradictorias: «La gente no se merece unos políticos trileros que dicen una cosa y hacen la contraria». El dirigente conservador no concretó, sin embargo, un calendario ni un compromiso formal de presentación inmediata de la iniciativa parlamentaria.
La aritmética que falta: Junts y PNV, piezas decisivas
El bloque formado por el PP, Vox, Unión del Pueblo Navarro (UPN) y Coalición Canaria, formaciones que se mostrarían dispuestas a respaldar una moción de censura, no alcanza por sí solo los 176 votos necesarios en el Congreso de los Diputados. Esa circunstancia obliga a Feijóo a buscar el respaldo adicional de Junts y del PNV, dos partidos que han mantenido críticas recurrentes contra la gestión del Gobierno de Sánchez sin haber fijado, hasta el momento, una posición definitiva sobre su disposición a sumarse a una iniciativa de este tipo. Feijóo aseguró mantener «contactos en este momento en tiempo real con todas las fuerzas políticas» para sondear su voluntad real de actuar en consecuencia con sus críticas públicas.
El propio Sánchez ha descartado en reiteradas ocasiones la posibilidad de un adelanto electoral y ha insistido en su intención de agotar la legislatura hasta 2027, fecha en la que están previstas las próximas elecciones generales. Feijóo calificó esa posición de «atrincheramiento» y sostuvo que la «única solución» viable pasa por «remover al Gobierno para elegir otro». El acercamiento entre el PP y Junts se ha intensificado en las últimas semanas, aunque la formación independentista condicionó en su momento su disposición a colaborar a que Feijóo aceptara una reunión con el expresidente catalán Carles Puigdemont en Waterloo, encuentro que el PP declinó finalmente celebrar.
El precedente bloqueado de la moción de adelanto electoral
La presión de Feijóo sobre sus socios potenciales llega después de que la Mesa del Congreso inadmitiera esta misma semana una moción presentada por el PP, con una enmienda de Junts incorporada, que reclamaba la convocatoria de elecciones anticipadas. El órgano parlamentario justificó la decisión al considerar que la iniciativa invadía «competencias constitucionales», dado que la disolución de las Cortes y la convocatoria de comicios corresponde de manera exclusiva al jefe del Ejecutivo. Ese precedente ilustra los límites procedimentales con los que se topa la estrategia de la oposición para forzar un adelanto electoral por la vía parlamentaria, al margen de la disposición de los grupos a votarla.
El propio Feijóo vinculó el endurecimiento de su discurso al impacto de dos causas judiciales que afectan al entorno del Gobierno, el denominado caso Leire y el caso Plus Ultra, que en su opinión han reforzado los argumentos de la oposición para reclamar un cambio político. La instrucción de este último caso, que investiga el préstamo público concedido durante la pandemia a la aerolínea Plus Ultra, se encuentra todavía en una fase inicial y ninguno de los investigados ha sido acusado formalmente, por lo que su eventual influencia sobre la aritmética parlamentaria de una moción de censura permanece, por el momento, en el terreno de la hipótesis política.
Feijóo también señala la reputación de España en Bruselas
Durante la misma comparecencia, Feijóo afirmó que varios líderes europeos se han dirigido a él para pedirle «una explicación y una descripción de los sumarios que se van agolpando» en distintas instancias judiciales españolas. «Se me cae la cara de vergüenza explicando que mi país es hoy el país de la Unión Europea (UE) con más casos de corrupción de toda la Unión», sostuvo el líder del PP, en una intervención en la que también atribuyó a Sánchez la responsabilidad de haber dañado la imagen exterior de España. «Yo no soy el que habla mal de España en Europa, es el Gobierno de España el que tiene atónita a Europa», añadió.
El Gobierno no ha respondido hasta el momento a estas últimas declaraciones de Feijóo, aunque ha reiterado en ocasiones anteriores que las causas judiciales abiertas siguen su curso ante los tribunales sin que ello implique, por sí mismo, responsabilidad penal alguna de las personas investigadas. La controversia sobre la reputación internacional de España se suma así a un debate parlamentario que, por el momento, no ha cristalizado en la presentación formal de una moción de censura, a la espera de que Junts y el PNV definan una posición que hasta ahora ambos partidos han mantenido deliberadamente abierta.