Estados Unidos e Irán firmaron este miércoles un acuerdo destinado a poner fin a más de tres meses de conflicto en Oriente Medio, en un movimiento que podría redefinir el equilibrio geopolítico de la región y aliviar las tensiones en los mercados energéticos mundiales.
El acuerdo fue rubricado por el presidente estadounidense Donald Trump y por su homólogo iraní, Masud Pezeshkian, tras varios días de negociaciones indirectas y mediación internacional. La firma se produjo coincidiendo con la cumbre del G7 en Francia y abre la puerta al levantamiento progresivo de las sanciones sobre el petróleo iraní, así como a la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz.
«Lo acabo de firmar», declaró Trump a la prensa tras una cena con el presidente francés Emmanuel Macron en el Palacio de Versalles.
El petróleo y Ormuz, claves del acuerdo
Uno de los elementos centrales del pacto es la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, paso marítimo por el que transita cerca del 20% del petróleo comercializado en el mundo.
El cierre parcial de esta ruta durante el conflicto provocó fuertes tensiones en los mercados energéticos internacionales y alimentó temores sobre el suministro global de crudo.
Según el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, que desempeñó un papel de mediación, el bloqueo de los puertos iraníes será levantado de forma inmediata y las partes iniciarán en Suiza una nueva fase de negociaciones técnicas para implementar los compromisos alcanzados.
El programa nuclear bajo supervisión internacional
El texto prevé que Irán diluya sus reservas de uranio enriquecido bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), uno de los puntos más sensibles de las negociaciones.
Washington considera que esta medida constituye una garantía para impedir el desarrollo de armas nucleares por parte de Teherán, mientras que las autoridades iraníes insisten en que su programa tiene fines exclusivamente civiles.
Durante los próximos dos meses ambas partes deberán acordar el mecanismo técnico definitivo para gestionar el combustible nuclear enriquecido.
Líbano y la reconstrucción económica
El acuerdo incorpora también el frente libanés, un aspecto especialmente relevante tras la implicación de Hezbolá en el conflicto.
El líder del movimiento chií libanés, Naim Qasem, calificó el pacto de «gran victoria» para Irán y agradeció que la situación del Líbano fuera incluida en las negociaciones.
Paralelamente, Estados Unidos se compromete a facilitar, junto con socios regionales, la creación de un fondo de 300.000 millones de dólares destinado a la reconstrucción y al desarrollo económico de Irán, aunque sin participación financiera directa de Washington.
Reacciones internacionales
Los países del G7 saludaron el acuerdo como una «oportunidad histórica» para impedir que Irán adquiera armamento nuclear y para reducir las tensiones regionales.
China también respaldó la aplicación estricta del pacto y pidió garantizar la estabilidad de la navegación en el estrecho de Ormuz, una cuestión crucial para la seguridad energética mundial.
Tras conocerse los detalles del acuerdo, los mercados petroleros reaccionaron con volatilidad. El barril de Brent llegó a subir cerca de un 5% durante la jornada antes de moderar sus ganancias, reflejando la incertidumbre sobre la implementación efectiva de los compromisos asumidos por ambas partes.
Si se aplica plenamente, el acuerdo podría convertirse en uno de los acontecimientos diplomáticos más relevantes de los últimos años en Oriente Medio y marcar el inicio de una nueva etapa para las relaciones entre Washington y Teherán.