El presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, acordaron reforzar la cooperación bilateral en sectores clave como agricultura, petróleo y gas, minería, comercio y tecnología. El encuentro se realizó en Río de Janeiro, en la antesala de la cumbre de los BRICS que inicia este domingo.
Tinubu destacó que Nigeria y Brasil comparten lazos históricos y aspiraciones comunes. Subrayó la importancia de profundizar su colaboración en sectores que considera fundamentales para el crecimiento inclusivo y la prosperidad de ambos países. Para Tinubu, como las dos mayores democracias del sur global, tienen la responsabilidad de liderar con visión, valentía y justicia hacia un mundo más equilibrado y digno.
Por su parte, Lula anunció la organización de un foro de empresarios nigerianos y brasileños durante la visita de Estado de Tinubu a Brasilia prevista para agosto. Además, invitó a su homólogo a participar en la COP30, la cumbre climática de Naciones Unidas que se realizará en noviembre en la ciudad amazónica de Belém.
Este acercamiento se produce en un contexto estratégico. Brasil busca consolidar su liderazgo en África, una región que considera prioritaria para su política exterior. Nigeria, por su parte, ve en Brasil un aliado tecnológico y comercial clave, además de un interlocutor político con peso global.
La cumbre de los BRICS, que reúne a Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, contará ahora con seis nuevos miembros plenos: Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Arabia Saudí e Indonesia. Además, países como Nigeria participan como asociados, sin voto, pero con espacio para fortalecer relaciones y alianzas.
Este encuentro refleja la reconfiguración del sur global. África y América Latina buscan caminos comunes, más allá de la agenda de sus potencias tradicionales. Para Brasil, Nigeria es un socio estratégico para acceder a los mercados de África Occidental y reforzar su papel como líder regional. Para Nigeria, Brasil ofrece tecnología agrícola, experiencia en biocombustibles y una conexión directa con los BRICS, el bloque emergente que desafía el orden económico global.
Más allá de la diplomacia, este diálogo muestra un giro: el sur global no quiere seguir esperando. Busca acuerdos, comercio y cooperación técnica que se traduzcan en desarrollo y no en dependencia. Brasil y Nigeria abren una puerta que otros países latinoamericanos y africanos podrían seguir.