Trump eleva la presión sobre Irán y amenaza con tomar el control de su principal infraestructura petrolera

11 juin 2026 - 15:34

La guerra entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una nueva fase de máxima tensión. El presidente estadounidense, Donald Trump, lanzó este jueves sus amenazas más contundentes desde el inicio del conflicto al advertir de nuevos bombardeos contra territorio iraní y plantear abiertamente la posibilidad de tomar el control de instalaciones clave para la exportación de petróleo de la República Islámica.

Las declaraciones llegan después de dos jornadas consecutivas de ataques cruzados que han vaciado de contenido la tregua alcanzada en abril y que numerosos observadores consideran ya prácticamente extinguida. Mientras Washington intensifica la presión militar, Teherán responde ampliando sus acciones contra intereses estadounidenses y sus aliados regionales.

En un mensaje difundido en sus redes sociales, Trump aseguró que las fuerzas estadounidenses golpearán Irán «muy duramente» y fue aún más lejos al afirmar que Estados Unidos podría asumir el control de la isla de Jark (Kharg Island), el principal centro de exportación petrolera iraní, por donde pasa cerca del 90 % de las ventas de crudo del país al exterior.

El petróleo, en el centro del conflicto

La referencia a Jark no es casual. La pequeña isla situada en el Golfo Pérsico constituye el corazón energético de Irán y uno de los activos estratégicos más sensibles de la región. Desde allí salen la mayoría de los cargamentos destinados principalmente a los mercados asiáticos, especialmente China.

La posibilidad de una operación dirigida contra esta infraestructura supondría una escalada de enorme alcance, no solo militar sino también económica. Los mercados energéticos siguen con inquietud cada movimiento de Washington y Teherán, conscientes de que cualquier alteración prolongada de los flujos petroleros podría traducirse en nuevas subidas de precios y mayores presiones inflacionistas a escala mundial.

Una diplomacia cada vez más debilitada

Las amenazas de Trump coinciden con el deterioro de los esfuerzos diplomáticos impulsados durante las últimas semanas por varios actores internacionales. Catar, Pakistán, Arabia Saudí, China y Rusia han intentado mantener abiertos canales de negociación, pero los avances son mínimos y la desconfianza mutua continúa creciendo.

Desde Teherán, las autoridades consideran que los últimos ataques estadounidenses han vaciado de contenido cualquier compromiso previo de alto el fuego. Al mismo tiempo, Washington acusa a Irán de utilizar las negociaciones para ganar tiempo sin realizar concesiones sustanciales.

El riesgo de una guerra económica global

Más allá del intercambio de misiles y bombardeos, la batalla parece desplazarse cada vez más hacia el terreno energético. El cierre parcial del estrecho de Ormuz y las amenazas sobre infraestructuras petroleras estratégicas han convertido el suministro mundial de hidrocarburos en un elemento central de la confrontación.

La incógnita es si las declaraciones de Trump forman parte de una estrategia de presión para forzar concesiones en la mesa de negociación o si anticipan una nueva escalada militar. Lo cierto es que el conflicto ha dejado de ser únicamente una disputa regional y amenaza con tener consecuencias directas sobre la economía internacional, los mercados energéticos y la estabilidad de Oriente Próximo.

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