La moneda única europea cerró este jueves a la baja frente al dólar, en una sesión marcada por dos factores que dominaron la atención de los mercados: la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de endurecer su política monetaria y la brusca escalada militar entre Estados Unidos e Irán.
El euro retrocedió hasta los 1,1516 dólares, frente a los 1,1555 dólares registrados al cierre de la jornada anterior, pese a que el BCE elevó en 25 puntos básicos el tipo de depósito, situándolo en el 2,25 %.
En circunstancias normales, una subida de tipos suele fortalecer una moneda al aumentar la rentabilidad de los activos denominados en esa divisa. Sin embargo, esta vez los inversores optaron por refugiarse en el dólar ante el deterioro de la situación geopolítica en Oriente Próximo.
Lagarde evita comprometerse
Durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, justificó la decisión por el riesgo de un nuevo repunte inflacionista asociado al conflicto entre Irán y Estados Unidos, especialmente a través del encarecimiento de la energía.
No obstante, la dirigente francesa evitó ofrecer señales claras sobre los próximos movimientos de la institución.
El mensaje fue interpretado por los mercados como una estrategia de prudencia. El BCE mantiene su objetivo de devolver la inflación al entorno del 2 % a medio plazo, pero reconoce que el deterioro de la actividad económica limita el margen para aplicar un endurecimiento monetario demasiado agresivo.
El dólar recupera su papel de refugio
La reanudación de los enfrentamientos entre Washington y Teherán cambió rápidamente el ánimo de los operadores.
La decisión iraní de cerrar nuevamente el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del planeta, incrementó la incertidumbre sobre el suministro mundial de petróleo y reforzó la búsqueda de activos considerados seguros.
En ese contexto, el dólar volvió a desempeñar su tradicional papel de moneda refugio, atrayendo capitales internacionales pese a las dudas existentes sobre la evolución de la economía estadounidense.
Mercados entre inflación y guerra
Los analistas consideran que la reacción del euro refleja el delicado equilibrio al que se enfrentan actualmente los bancos centrales.
Por un lado, el encarecimiento potencial de la energía amenaza con reactivar las presiones inflacionistas que parecían controladas hace apenas unos meses. Por otro, unas condiciones financieras demasiado restrictivas podrían agravar la desaceleración económica que ya afecta a buena parte de Europa.
Los mercados siguen apostando por nuevas subidas de tipos por parte del BCE antes de final de año, pero la evolución de la guerra en Oriente Próximo podría convertirse en el principal factor capaz de alterar ese escenario.