La primera visita de Xi Jinping a Corea del Norte en siete años confirma un cambio de enfoque en la estrategia china hacia Pionyang. Lejos de insistir en la desnuclearización, Pekín parece apostar por la estabilidad regional y la preservación de su aliado norcoreano, en un contexto marcado por el fortalecimiento de los vínculos entre Kim Jong-un y Rusia.
La visita de dos días del presidente chino, Xi Jinping, a Corea del Norte marca un giro significativo en la política de Pekín hacia la península coreana. Aunque China ha defendido tradicionalmente la desnuclearización como objetivo estratégico, la ausencia total de referencias al desarme nuclear en los comunicados oficiales publicados durante la visita revela una prioridad distinta: preservar la estabilidad regional y evitar una escalada geopolítica en el noreste asiático.
Durante sus encuentros con Kim Jong-un, ambos dirigentes destacaron la necesidad de fortalecer la cooperación política, económica y militar, así como de mantener lo que calificaron como el «espíritu de resistencia» frente a las presiones externas, en clara alusión a Estados Unidos y sus aliados.
La omisión del término «desnuclearización» resulta especialmente llamativa. En 2018, durante la primera visita de Kim a China, y posteriormente en la visita de Xi a Pionyang en 2019, los documentos oficiales sí incluían referencias explícitas al desarme nuclear de la península. Esta vez, ni los discursos ni los comunicados conjuntos mencionan esa cuestión.
Una Corea del Norte más fuerte
El cambio de tono coincide con una realidad geopolítica diferente. Corea del Norte llega a 2026 en una posición más sólida gracias a su estrecha cooperación con Rusia, que le ha permitido aliviar parcialmente el impacto de las sanciones internacionales y reforzar sus capacidades militares.
Diversas estimaciones internacionales atribuyen a Pionyang un arsenal de unas 50 armas nucleares, además de misiles balísticos intercontinentales capaces de alcanzar territorio estadounidense.
Para numerosos analistas chinos, insistir hoy en una desnuclearización inmediata sería poco realista y podría incrementar las tensiones en la región.
Pekín apuesta por la estabilidad
La Casa Blanca aseguró tras la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en mayo pasado que ambos mandatarios compartían el objetivo de desnuclearizar Corea del Norte. Sin embargo, Pekín nunca confirmó oficialmente esa formulación.
Expertos cercanos a los círculos académicos chinos consideran que la estrategia actual puede resumirse en una fórmula pragmática: «estabilidad primero, desnuclearización después».
Desde esta perspectiva, China busca evitar cualquier crisis que pueda provocar un colapso del régimen norcoreano o un fortalecimiento aún mayor de la cooperación militar entre Estados Unidos, Japón y Corea del Sur.
La visita de Xi confirma así que, para Pekín, la prioridad ya no es tanto eliminar el arsenal nuclear norcoreano como mantener el equilibrio estratégico en una región cada vez más tensionada.