El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, advirtió este lunes sobre el deterioro de los canales de comunicación con Irán y reclamó una reanudación urgente del diálogo, en medio de la nueva escalada militar entre la República Islámica e Israel y de la creciente incertidumbre sobre el programa nuclear iraní.
La tensión creciente en Oriente Medio amenaza con agravar también la crisis nuclear iraní. Desde Viena, donde se reúne la Junta de Gobernadores del OIEA, Rafael Grossi lanzó un llamamiento a restablecer los contactos entre Teherán y la agencia de Naciones Unidas encargada de supervisar el uso pacífico de la energía atómica.
«Lo importante es el diálogo», insistió Grossi al reconocer que los canales de comunicación con las autoridades iraníes se encuentran actualmente muy deteriorados. Aunque mantiene contactos ocasionales con responsables iraníes, el máximo responsable del organismo admitió que la interlocución regular prácticamente se ha interrumpido.
La preocupación del OIEA se produce en un contexto especialmente delicado. Desde los bombardeos lanzados por Israel y Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes en 2025 y tras la nueva escalada iniciada a finales de febrero, los inspectores internacionales han visto seriamente limitada su capacidad de supervisión sobre el terreno.
Uno de los principales motivos de inquietud es el destino de unas 440 toneladas de uranio enriquecido al 60 %, un material que, aunque puede tener aplicaciones civiles, también podría ser utilizado en un eventual programa militar. El organismo internacional reconoce que actualmente no dispone de información precisa sobre la localización de esas reservas.
La cuestión domina los trabajos de la reunión de verano de la Junta de Gobernadores del OIEA, integrada por 35 Estados miembros. Estados Unidos estudia impulsar una resolución para exigir a Irán que informe cuanto antes sobre el paradero de este material sensible.
Por su parte, las autoridades iraníes rechazan las acusaciones y sostienen que la situación actual es consecuencia directa de los ataques militares sufridos por el país. La misión iraní ante el OIEA acusó a Washington y a Tel Aviv de socavar cualquier posibilidad de cooperación y de poner en riesgo una salida diplomática a la crisis.
La advertencia de Grossi coincide con una nueva escalada militar entre Irán e Israel. Durante las últimas horas, ambos países han intercambiado ataques, mientras Washington intenta preservar el alto el fuego alcanzado en abril y evitar una ampliación del conflicto regional.
Para el responsable del OIEA, la ausencia de diálogo y de inspecciones regulares no solo dificulta la supervisión del programa nuclear iraní, sino que incrementa la incertidumbre internacional en uno de los expedientes más sensibles para la seguridad global.