El papa León XIV inició este sábado su primera visita oficial a España con un mensaje que trasciende el ámbito religioso y se adentra de lleno en el debate político y social que atraviesa el país. Ante las principales autoridades del Estado, el Pontífice pidió superar las «narrativas divisivas y polarizantes» y abandonar las «simplificaciones estériles» que alimentan la confrontación pública.
La intervención tuvo lugar en el Palacio Real de Madrid, donde fue recibido por los reyes Felipe VI y Letizia en una ceremonia solemne que marcó el comienzo de una gira de siete días centrada en dos de las cuestiones que más han definido su pontificado: la defensa de los migrantes y la construcción de la paz.
Sin citar directamente ninguna fuerza política, León XIV lanzó un mensaje que muchos interpretaron como una apelación a rebajar la tensión en una España profundamente dividida por cuestiones como la inmigración, la memoria histórica o las investigaciones judiciales que afectan al entorno del Gobierno de Pedro Sánchez.
El Pontífice elogió además el «compromiso activo con la paz» y la «fidelidad al derecho internacional» demostrados por España en los últimos años. Sus palabras llegan en un contexto internacional especialmente complejo, marcado por la guerra entre Estados Unidos e Irán, la prolongación del conflicto en Gaza y las crecientes tensiones geopolíticas globales.
La defensa de la paz se ha convertido en uno de los ejes de León XIV desde su elección. El Papa recordó que hablar hoy de paz puede parecer «ingenuo» para unos y «provocador» para otros, pero insistió en que constituye una exigencia moral irrenunciable.
La herida de los abusos
Durante el vuelo hacia Madrid, León XIV abordó otro de los asuntos más delicados de la agenda eclesial: los abusos sexuales cometidos en el seno de la Iglesia. El Pontífice reconoció que se trata de una «llaga todavía abierta» y confirmó que mantendrá encuentros con víctimas durante su estancia en España.
La cuestión sigue ocupando un lugar central en el debate público español. Según el informe elaborado por el Defensor del Pueblo en 2023, más de 200.000 menores podrían haber sufrido abusos por parte de religiosos católicos desde mediados del siglo XX. La firma, el pasado marzo, de un acuerdo entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal para indemnizar a las víctimas supuso un punto de inflexión en un proceso marcado durante años por la opacidad institucional.
Una acogida multitudinaria
La jornada concluyó con una imagen que recordó las grandes visitas papales del pasado. Cerca de medio millón de personas, en su mayoría jóvenes, participaron en una vigilia celebrada en los alrededores del estadio Santiago Bernabéu. Entre cánticos, banderas españolas y enseñas del Vaticano, León XIV fue recibido con entusiasmo por una multitud que convirtió el encuentro en uno de los mayores actos religiosos celebrados en España en los últimos años.
El Pontífice animó a los jóvenes a convertirse en «chispa de una humanidad nueva» frente a la indiferencia, la violencia y la mentira. Un mensaje que conecta con la idea central de su visita: la necesidad de reconstruir espacios de diálogo en sociedades cada vez más fragmentadas.
La agenda continuará este domingo con una multitudinaria misa en la plaza de Cibeles. En los próximos días, León XIV intervendrá ante las Cortes Generales, visitará Barcelona y concluirá su viaje en Canarias, donde rendirá homenaje a los migrantes fallecidos en la ruta atlántica y se reunirá con personas acogidas en el archipiélago.