Corea del Norte volvió a cerrar la puerta a cualquier escenario de desnuclearización en vísperas de una visita cargada de simbolismo geopolítico. Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong-un y una de las figuras más influyentes del régimen, aseguró este domingo que el estatus nuclear del país es «irreversible» y constituye una «realidad innegable», apenas un día antes de la llegada a Pyongyang del presidente chino Xi Jinping.
En un comunicado difundido por la agencia estatal KCNA, Kim Yo-jong afirmó que la estrategia de fortalecimiento de la capacidad nuclear defensiva forma parte de una línea política inalterable impulsada por el líder norcoreano. Sus declaraciones responden directamente a recientes afirmaciones de la Casa Blanca según las cuales Donald Trump y Xi Jinping habrían reiterado durante su encuentro en Pekín el objetivo común de lograr la desnuclearización de la península coreana.
La dirigente norcoreana calificó esas informaciones de «falsas» y reiteró que el programa nuclear constituye un elemento central de la seguridad nacional del país.
Las declaraciones adquieren especial relevancia por coincidir con la primera visita de Xi Jinping a Corea del Norte en siete años. El viaje se interpreta como un intento de Pekín de reforzar sus vínculos con su tradicional aliado en un contexto marcado por el acercamiento cada vez más estrecho entre Pyongyang y Moscú.
Aunque China ha respaldado históricamente las resoluciones de Naciones Unidas contra el programa nuclear norcoreano, en los últimos años ha relegado esa cuestión a un segundo plano en favor de la estabilidad regional y de la coordinación estratégica con el régimen de Kim Jong-un.
La semana pasada, el líder norcoreano visitó además una nueva instalación nuclear y aseguró que la capacidad de producción de material apto para armamento se ha más que duplicado en los últimos cinco años. Kim insistió entonces en la necesidad de fortalecer las fuerzas nucleares del país «a un ritmo exponencial».
La visita de Xi Jinping y la reafirmación del programa nuclear norcoreano reflejan la creciente complejidad del equilibrio estratégico en Asia oriental, donde las tensiones entre Estados Unidos, China, Rusia y Corea del Norte continúan redefiniendo las dinámicas de seguridad regional.