Una encuesta de 40dB. realizada en vísperas de la visita del Papa León XIV a España revela que el 71,1% de los ciudadanos considera que la jerarquía eclesiástica sigue encubriendo casos de abuso sexual. Solo el 5,9% cree que la Iglesia actúa hoy con transparencia. El mismo sondeo muestra que el posicionamiento del Pontífice frente a Donald Trump y su defensa de los migrantes generan respaldo mayoritario y transversal en la sociedad española.
La visita del Papa León XIV a España llega precedida de un diagnóstico social incómodo para la jerarquía eclesiástica. Una encuesta especial de la empresa demoscópica 40dB., con 2.000 entrevistas realizadas entre el 28 de mayo y el 1 de junio con un margen de error de ±2,2%, revela que el 71,1% de los españoles considera que la Iglesia católica sigue encubriendo casos de pederastia. El 28% de los encuestados afirma que «el encubrimiento sigue siendo sistemático», el 24,6% sostiene que persiste aunque con menor intensidad que antes, y el 17,7% opina que ha habido cambios reales pero quedan casos ocultos. El informe de 40dB. describe el resultado como «un veredicto que comparten creyentes y no creyentes».
Frente a esa mayoría, solo el 5,9% de la población considera que la jerarquía eclesiástica española actúa hoy con transparencia y colabora con la justicia. El dato contrasta con el relato que la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha intentado proyectar en los últimos años sobre su gestión del escándalo, sin informar de los casos en que las diócesis y órdenes recibieron denuncias que fueron ignoradas ni revelar el número total de casos que conocen. El episcopado reconoce además que no ha investigado a ninguno de los altos cargos acusados. Cuando se pregunta específicamente si la Iglesia ha gestionado bien los casos de pederastia, el 43,1% responde que ha protegido a los agresores en lugar de las víctimas, y solo el 8,1% considera que ha actuado con transparencia suficiente.
El escándalo de la pederastia, herida abierta
La agenda oficial de la visita pontificia, elaborada por los obispos españoles y ratificada por el Vaticano, no incluye ningún encuentro público con víctimas de abusos. Las afectadas españolas han expresado su desencanto ante esa ausencia. León XIV había manifestado su preocupación por la pederastia clerical en España en noviembre pasado, antes de anunciar su visita, cuando se reunió con la cúpula de la CEE. Sin embargo, como hizo su predecesor Francisco, no se ha pronunciado públicamente sobre el asunto desde entonces. La posibilidad de un encuentro privado con víctimas sobrevuela el programa, aunque su materialización se aleja conforme se acerca la fecha.
La encuesta sitúa la valoración de la Iglesia como institución en función de su proximidad a la labor social o a la jerarquía: Cáritas obtiene una opinión positiva o muy positiva del 55,1% de los encuestados, frente al 33,1% que valora bien a la Iglesia como institución y el 24,1% que opina favorablemente de la Conferencia Episcopal. La lectura es consistente: cuanto más se asocia la Iglesia a la acción directa con los más vulnerables, mejor es su imagen pública; cuanto más aparece representada por su estructura jerárquica, más crítica se vuelve la ciudadanía. Más del 55% se opone a que la asignatura de Religión tenga nota académica, y casi el 53% rechaza que la institución siga recibiendo fondos públicos vía Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que ascendieron a 429,3 millones de euros en 2025.
León XIV, el papa antiTrump que España respalda
El perfil público de León XIV genera, sin embargo, una valoración claramente favorable entre los españoles. El 44,5% tiene una opinión positiva o muy positiva sobre el Papa y su pontificado, frente a solo el 6,5% que lo valora negativamente, una diferencia de 38 puntos. Su rechazo a la guerra como instrumento de resolución de conflictos, expresado con contundencia ante el belicismo de Estados Unidos e Israel en la guerra de Irán, obtiene el respaldo del 70% de los encuestados y solo el rechazo del 7,6%. Su crítica pública a las deportaciones masivas impulsadas por la administración de Donald Trump es apoyada por el 57,1% frente al 12,7% que la ve negativamente.
El respaldo a estas posiciones es transversal, con una diferencia de grado entre votantes de izquierda y de derecha pero sin inversión del signo en ninguno de los grandes bloques. La excepción se produce en el eje de la inmigración: entre los votantes de Vox, la defensa de los migrantes como eje central de la visita a España genera más valoraciones negativas que positivas, con una diferencia de 16 puntos en contra. El 45,1% del conjunto de la población respalda que ese sea el foco del viaje papal, frente al 17% que se opone. La parada del Pontífice en Canarias, escenario de la llegada masiva de personas migrantes procedentes de África, concentra buena parte de la expectación sobre los mensajes que León XIV trasladará durante su estancia en España.
Una Iglesia progresista en lo social, conservadora en lo institucional
La encuesta traza un mapa de la identidad religiosa española marcado por las distancias generacionales y de género. El 45% de los encuestados se declara católico no practicante y el 15,4% practicante. Los jóvenes de la generación Z —entre 18 y 27 años— son el grupo con menor proporción de católicos en términos globales, pero entre los varones de esa franja el porcentaje de practicantes alcanza el 21%, más del doble que entre las mujeres de su misma edad, que representan el segmento menos practicante de toda la muestra. Los hombres jóvenes muestran además mayor oposición que cualquier otro grupo a cuestiones como el aborto, la eutanasia o el matrimonio igualitario.
León XIV no es el papa preferido de los españoles: ese lugar lo ocupa Francisco, fallecido el año pasado, con el 37,5% de las preferencias, seguido de Juan Pablo II con el 25,3%. El actual pontífice, que lleva solo un año en el cargo y tiene doble nacionalidad estadounidense y peruana, alcanza el 7,4%. La preferencia por Francisco es coherente con otra lectura que ofrece la encuesta: casi el 80% de los españoles defiende que la Iglesia debería actualizarse y adaptarse a la sociedad, y el 61% valora por encima de todo su función social. La institución que llega a España con León XIV es percibida mayoritariamente como una organización más creíble en sus obras que en sus palabras.