Vox lleva a Europa su agenda de deportaciones masivas de inmigrantes

02 juin 2026 - 17:59

La diputada de Vox Rocío de Meer participó este sábado en la segunda cumbre europea de reemigración celebrada en Figueira da Foz, Portugal, con representantes de la ultraderecha de siete países. El encuentro, denominado RESUM26, defendió las deportaciones masivas de inmigrantes y de ciudadanos europeos de origen étnico no europeo que no cumplan determinados preceptos culturales. La presencia de Vox consolida la integración del partido en las redes del ultranacionalismo continental.

La diputada de Vox Rocío de Meer viajó este sábado a Figueira da Foz, a 140 kilómetros de Oporto, para participar en la segunda cumbre europea de reemigración, convocada bajo el nombre RESUM26. El acto reunió a unos 480 asistentes procedentes de Portugal, Alemania, España, Italia, Países Bajos, Suiza y Estados Unidos en el salón de ceremonias de la Quinta de Salmanha, cuya ubicación solo se reveló el día anterior para evitar posibles disturbios. La cumbre, organizada por el movimiento ultraderechista portugués Reconquista, tiene como eje la llamada reemigración, neologismo acuñado para referirse a la deportación masiva de inmigrantes e incluso de ciudadanos europeos de origen étnico considerado no europeo que no se ajusten a determinadas tradiciones culturales.

De Meer es una de las voces más activas dentro de Vox en la defensa de esa agenda. Su presencia en Figueira da Foz supone la primera participación oficial del partido en una cumbre de este tipo a escala continental y sitúa a la formación de Santiago Abascal en el mismo espacio político que activistas y dirigentes que reivindican abiertamente la superioridad étnica europea. La entrada más económica al acto costaba 45 euros. Los organizadores presentaron el encuentro como una empresa «inequívocamente paneuropea».

La cumbre que se ocultó hasta el último día

La decisión de no revelar la sede hasta pocas horas antes del evento responde a un patrón ya ensayado en la primera edición de la cumbre. Los organizadores temen tanto la respuesta de los movimientos antifascistas como la negativa de propietarios de instalaciones a ceder sus espacios una vez conocida la naturaleza del acto. El austriaco Martin Sellner, uno de los impulsores del encuentro y figura central del movimiento identitario europeo, lo describió sin ironía como «el salón de bodas más ultraderechista de Europa».

El acto transcurrió con música eurodance de fondo y la participación de ponentes que, en algunos casos, acumulan cientos de miles de seguidores en redes sociales pese a no tener representación parlamentaria. Junto a ellos, parlamentarios en ejercicio de Alemania, España y Países Bajos. La neerlandesa Eva Vlaardingerbroek, activista con prohibición de entrada en el Reino Unido por discurso de odio, recibió la mayor ovación del público. «Hemos conseguido que la remigración esté en el centro del debate», afirmó tras recoger un premio entregado por los organizadores.

Deportaciones, «continuidad étnica» y efecto salida

Los ponentes compartieron un marco conceptual que combina referencias a las Cruzadas y a la Reconquista ibérica con un lenguaje de urgencia demográfica. «Las naciones pueden morir», advirtió De Meer ante sus homólogos europeos. «España no puede soportar ni una entrada más, ni legal ni ilegal, desde ningún continente», recalcó. La diputada alemana de Alternativa para Alemania (AfD) Lena Kotré fue más concreta: «Los niños tienen que poder hablar abiertamente de reemigración con su compañero de clase Mohamed y decir que quieren convertirse en policías para deportar migrantes», afirmó entre aplausos.

El documento central del encuentro fue la denominada «Save Europe Act», una petición de moratoria que propone paralizar los visados de estudios y reagrupación familiar, reforzar tecnológicamente las fronteras exteriores de la Unión Europea (UE) y acelerar las expulsiones. El texto invoca la «continuidad étnica» y las «patrias ancestrales». Sellner sintetizó la estrategia del movimiento en una frase que fue coreada por los asistentes: «Tenemos que provocar un efecto salida en cada lugar donde tengamos la posibilidad de hacerlo».

Vox y la internacional ultranacionalista

La participación de De Meer no es un episodio aislado en la trayectoria de Vox. El partido ha ido estrechando vínculos con el espacio ultraderechista europeo a través de su pertenencia al grupo Patriotas por Europa en el Parlamento Europeo, la formación que agrupa a las fuerzas de extrema derecha del continente tras la fragmentación del anterior grupo de Identidad y Democracia. La cumbre de Figueira da Foz representa, sin embargo, un salto cualitativo: Vox se sienta junto a activistas que no eluden términos como «culpabilidad por ser blanco» y que reivindican sin ambages el ideario de la sustitución étnica.

El escritor ultraderechista italiano Andrea Ballarati ilustró la lógica del movimiento desde el estrado: «Que nos llamen racistas, que nos llamen fascistas, que nos llamen xenófobos, que ya no nos importa». El líder de Reconquista, Afonso Gonçalves, anfitrión del acto, apeló a la misma dinámica de urgencia que De Meer: «La remigración es la única solución para los países». Ni Vox ni ningún otro partido español con representación parlamentaria ha tomado distancia pública del contenido de los discursos pronunciados en Figueira da Foz. La cumbre concluirá con la publicación de los resultados de la recogida de firmas de la «Save Europe Act», cuya convocatoria en sala desbordó la capacidad de los organizadores para gestionar el flujo de asistentes hacia el escenario.

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