El inicio del hach coincide este año con un delicado momento geopolítico marcado por las negociaciones entre Estados Unidos e Irán y por la tensión regional tras meses de enfrentamientos militares.
Más de 1,5 millones de fieles musulmanes comenzaron este lunes los rituales del hach en La Meca, en una de las mayores concentraciones religiosas del planeta y en medio de un contexto regional cargado de incertidumbres geopolíticas y esperanzas de desescalada en Oriente Medio.
Vestidos con las tradicionales túnicas blancas del estado de pureza ritual conocido como ihram, los peregrinos iniciaron el primero de los grandes rituales de la peregrinación: el tawaf, consistente en dar siete vueltas alrededor de la Kaaba, el santuario cúbico negro situado en el corazón de la Gran Mezquita y considerado el lugar más sagrado del islam.
La peregrinación de este año se desarrolla bajo temperaturas extremas que podrían alcanzar los 47 grados y en un clima político particularmente sensible tras meses de tensión militar entre Irán, Israel y Estados Unidos. Las negociaciones diplomáticas actualmente en curso entre Washington y Teherán alimentan la esperanza de una posible reducción duradera de las hostilidades en la región.
Durante las últimas semanas, Arabia Saudita y varios países del Golfo, aliados estratégicos de Estados Unidos, han vivido en estado de alerta tras ataques con drones y misiles atribuidos a Irán y a grupos aliados, en respuesta a la ofensiva israelo-estadounidense lanzada el pasado 28 de febrero.
Pese a este contexto, las autoridades sauditas han insistido en mantener el carácter estrictamente espiritual de la peregrinación y en separar completamente el hach de las tensiones políticas regionales. Miles de peregrinos iraníes participan este año en la peregrinación junto a fieles llegados de más de 180 países.
El Ministerio de Defensa saudita confirmó además un importante despliegue de seguridad alrededor de los lugares santos. Sistemas de defensa aérea, vigilancia tecnológica y dispositivos de protección fueron activados para garantizar la seguridad de los peregrinos ante cualquier eventual amenaza aérea o incidente regional.
Más allá de la dimensión religiosa, el hach representa también una poderosa imagen de unidad simbólica del mundo musulmán. Hombres y mujeres de diferentes nacionalidades, lenguas y condiciones sociales comparten durante varios días los mismos rituales y vestimentas en una experiencia colectiva marcada por la espiritualidad y la igualdad religiosa.
La peregrinación constituye uno de los cinco pilares fundamentales del islam y todo musulmán debe realizarla al menos una vez en la vida si dispone de capacidad física y económica para ello.
Tras el tawaf, los peregrinos pasarán la noche en las gigantescas instalaciones acondicionadas de Mina antes de dirigirse al monte Arafat, escenario del último sermón pronunciado por el profeta Mahoma y considerado el momento central del hach.
Para Arabia Saudita, la peregrinación representa igualmente un desafío logístico, sanitario y económico de enorme magnitud. El reino obtiene cada año miles de millones de dólares gracias al turismo religioso vinculado a La Meca y Medina, mientras continúa desarrollando grandes proyectos de modernización destinados a aumentar la capacidad de acogida de los lugares santos.
En un Oriente Medio atravesado por guerras, fracturas sectarias y tensiones diplomáticas permanentes, el inicio del hach aparece también como un raro momento de convergencia espiritual capaz de reunir, aunque sea temporalmente, a millones de creyentes alrededor de una misma fe.