EEUU e Irán aceleran un acuerdo para evitar una nueva escalada militar, mientras la cuestión nuclear sigue bloqueada

24 mai 2026 - 10:06

Washington y Teherán ultiman un entendimiento centrado en la reapertura del estrecho de Ormuz y una tregua prolongada, aunque las negociaciones sobre el programa nuclear iraní quedan aplazadas para una fase posterior.

Estados Unidos e Irán parecen acercarse a un acuerdo parcial destinado a consolidar el alto el fuego vigente desde abril y evitar una reanudación de la guerra que ha sacudido Oriente Medio durante las últimas semanas.

Según declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, el anuncio de un entendimiento podría producirse “en las próximas horas”, aunque el núcleo más sensible del conflicto —el programa nuclear iraní— permanecería fuera de esta primera fase negociadora.

La víspera, Donald Trump aseguró que el acuerdo estaba “en gran medida negociado” y destacó que incluiría la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, cuya paralización parcial tras los bombardeos israelíes y estadounidenses del pasado 28 de febrero provocó fuertes turbulencias en los mercados energéticos internacionales.

Las conversaciones, mediadas por Pakistán, reflejan un delicado equilibrio entre diplomacia y amenaza militar. Mientras Washington insiste en evitar una escalada regional de consecuencias imprevisibles, Israel presiona para mantener una línea de confrontación más dura frente a Teherán.

El portavoz de la diplomacia iraní, Esmail Baqai, confirmó que ambas partes trabajan en un memorando de entendimiento, aunque subrayó que “las cuestiones importantes” —especialmente el dossier nuclear— no forman parte de esta etapa de negociaciones.

Diversos medios estadounidenses señalan que un nuevo ciclo de conversaciones abordaría posteriormente el futuro de las reservas iraníes de uranio enriquecido, uno de los principales focos de tensión entre Teherán, Washington e Israel.

Según la cadena CBS News y el diario The Wall Street Journal, la propuesta actualmente sobre la mesa incluiría además el desbloqueo parcial de activos iraníes retenidos en bancos extranjeros y una prolongación de las negociaciones durante treinta días adicionales.

La agencia iraní Fars afirma, por su parte, que las sanciones sobre el petróleo, el gas y otros productos petroquímicos podrían flexibilizarse temporalmente mientras continúen las conversaciones, una medida vital para una economía iraní debilitada por meses de conflicto y aislamiento financiero.

Sin embargo, el clima sigue siendo extremadamente frágil. Trump reconoció que las probabilidades de alcanzar un “buen acuerdo” son todavía “50-50”, mientras el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, amenazó con una respuesta “aplastante” si Estados Unidos retomaba las operaciones militares.

Más de un mes de guerra ha dejado miles de muertos, graves perturbaciones económicas y una creciente fatiga social dentro de Irán. La incertidumbre pesa también sobre los países del Golfo, preocupados por la seguridad energética y la estabilidad regional.

Durante una conversación telefónica con Trump, el emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, pidió “dar prioridad a las soluciones pacíficas”, reflejando la presión creciente de las monarquías del Golfo para evitar una nueva espiral bélica.

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