SoftBank se dispara en Tokio por el efecto OpenAI y la fiebre bursátil de la IA

22 mai 2026 - 08:59

La japonesa SoftBank vivió este viernes una nueva jornada de euforia bursátil en la Bolsa de Tokio, impulsada por los planes de salida a bolsa de OpenAI y el renovado entusiasmo global por la inteligencia artificial. Las acciones del conglomerado de Masayoshi Son acumulan cerca de un 30 % de subida en apenas dos sesiones, mientras los mercados vuelven a apostar por la gran narrativa tecnológica de la década: la IA como nuevo motor financiero mundial.

La inteligencia artificial está dejando de ser únicamente una promesa tecnológica para convertirse en el nuevo gran relato económico de la década. Bolsas, fondos de inversión, bancos y gigantes tecnológicos se están reposicionando aceleradamente alrededor de una industria que ya no gira solo en torno al software o a los chatbots, sino también a infraestructuras energéticas, centros de datos, semiconductores y capacidades masivas de cálculo. La espectacular subida registrada esta semana por SoftBank en la Bolsa de Tokio refleja precisamente esa transformación global.

Las acciones del conglomerado japonés avanzaron este viernes un 11,89 %, después de haberse disparado cerca de un 20 % en la sesión anterior, obligando incluso al mercado tokiota a activar mecanismos de pausa técnica por exceso de volatilidad. El detonante fue la información adelantada por The Wall Street Journal sobre la aceleración de los planes de salida a bolsa de OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, cuya presentación confidencial ante los reguladores estadounidenses podría producirse en los próximos días.

La posible operación amenaza con convertirse en una de las mayores salidas bursátiles de la historia reciente del sector tecnológico. Y pocos actores aparecen tan beneficiados como SoftBank. El grupo liderado por Masayoshi Son ha realizado durante los últimos meses apuestas multimillonarias vinculadas a OpenAI y al ecosistema de inteligencia artificial avanzada. Algunas estimaciones sitúan ya el valor de su participación en la matriz de ChatGPT cerca de los 80.000 millones de dólares.

Sin embargo, detrás de la reacción bursátil existe una cuestión mucho más profunda que el simple entusiasmo especulativo. La IA está transformándose rápidamente en una infraestructura estratégica comparable a lo que fueron en otras épocas el petróleo, la electricidad o internet. El control de la capacidad computacional, de los centros de datos y de los chips avanzados se ha convertido en un elemento central de la competencia económica y geopolítica mundial.

SoftBank intenta precisamente posicionarse en el corazón de esa nueva arquitectura tecnológica global. El conglomerado japonés ya no apuesta únicamente por aplicaciones digitales o plataformas virtuales. Sus inversiones se orientan cada vez más hacia toda la cadena material de la inteligencia artificial: semiconductores, redes energéticas, infraestructuras de almacenamiento y centros de datos de alta capacidad capaces de sostener el desarrollo de modelos cada vez más complejos.

La propia OpenAI continúa requiriendo cantidades gigantescas de energía y potencia computacional para entrenar sus sistemas, lo que explica el creciente interés de los inversores por empresas vinculadas tanto a la IA como a la infraestructura física que la sostiene. En este contexto, SoftBank también impulsa proyectos energéticos y tecnológicos paralelos, mientras prepara nuevas operaciones financieras relacionadas con SB Energy y otras filiales estratégicas.

La euforia actual supone además una especie de rehabilitación financiera para Masayoshi Son. Durante años, el fundador de SoftBank fue duramente cuestionado por algunas apuestas fallidas del Vision Fund, especialmente tras el colapso de WeWork y otros proyectos tecnológicos sobrevalorados. Hoy, sin embargo, los mercados parecen volver a verlo como uno de los grandes visionarios de la nueva revolución industrial basada en la inteligencia artificial.

No obstante, empiezan a surgir también voces de cautela. OpenAI continúa registrando importantes pérdidas operativas debido a los enormes costes derivados de la expansión de sus infraestructuras y del entrenamiento de modelos avanzados. Paralelamente, la competencia con gigantes como Google, Meta, Anthropic o xAI se intensifica cada vez más, en una carrera tecnológica donde las valoraciones bursátiles crecen mucho más rápido que los beneficios reales.

En distintos círculos financieros estadounidenses ya se habla incluso del riesgo de una nueva burbuja especulativa ligada a la inteligencia artificial. Pero por ahora, los mercados parecen decididos a seguir apostando por el relato de la IA como nuevo motor del crecimiento mundial.

Y en esa narrativa global donde se mezclan tecnología, energía, geopolítica y especulación financiera, SoftBank vuelve a ocupar el centro del escenario.

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