Israel humilla y deporta a los activistas de la Flotilla ante la condena internacional

21 mai 2026 - 17:40

El ministro de Seguridad Nacional israelí, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, difundió vídeos de los más de 430 activistas de la Flotilla Global Sumud arrodillados, maniatados y con la cara en el suelo a su llegada al puerto de Ashdod. La reacción diplomática fue inmediata: España, Francia, Italia, Turquía, Bélgica, Canadá y la Comisión Europea protestaron formalmente. El primer ministro Benjamín Netanyahu se desmarcó del ministro pero confirmó la orden de deportar a los detenidos cuanto antes.

El ministro de Seguridad Nacional de Israel, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, desató el miércoles una crisis diplomática de primer orden al difundir en la red social X imágenes de los activistas de la Flotilla Global Sumud arrodillados en el suelo del puerto de Ashdod, con las manos esposadas a la espalda y la cabeza apoyada en el pavimento, hacinados bajo el sol mientras un altavoz emitía el himno israelí. En las imágenes, Ben Gvir ondea una bandera y exclama: «Bienvenidos a Israel», mientras otro vídeo, atribuido a un periodista del Canal 14 israelí, muestra a un agente agarrando por la cabeza a una mujer que grita «¡Libre Palestina!» y empujándola hacia el suelo. El mensaje que Ben Gvir acompañó a las imágenes no dejó margen para la ambigüedad: «Así es como recibimos a los partidarios del terrorismo».

La Flotilla Global Sumud, compuesta por medio centenar de embarcaciones con 430 activistas procedentes de 40 países, había zarpado de Turquía con alimentos y material humanitario con el objetivo de romper el bloqueo marítimo que Israel impone sobre la Franja de Gaza desde 2007. Las fuerzas armadas israelíes interceptaron los barcos en aguas internacionales a principios de semana y los trasladaron forzosamente a Ashdod. Entre los detenidos figuran 44 ciudadanos españoles, integrados en la iniciativa Rumbo a Gaza, además de nacionales de Reino Unido, Francia, Italia, Bélgica, Turquía, Canadá y otros países. Es la segunda interceptación de la Flotilla en pocas semanas: la anterior tuvo lugar el 30 de abril, también en aguas internacionales, cerca de Creta.

La condena que también llegó desde adentro

La magnitud de la reacción internacional obligó al primer ministro Benjamín Netanyahu a condenar públicamente la conducta de su propio ministro en cuestión de horas. Netanyahu afirmó que el trato dispensado por Ben Gvir «no está en línea con los valores y normas del Estado de Israel» y confirmó en un comunicado la orden de «deportar a los provocadores lo antes posible». El canciller Gideon Sa’ar fue más lejos y atacó directamente a Ben Gvir: «Causaste un daño deliberado a nuestro Estado con este bochornoso espectáculo, y no es la primera vez. Tú no eres la cara de Israel». El opositor Yair Golán, exgeneral y líder de la confluencia entre el laborismo histórico y Meretz, fue más taxativo aún: «Ben Gvir es un criminal y un daño estratégico para el Estado de Israel».

La condena no llegó solo desde la oposición o los aliados europeos. El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, uno de los más firmes defensores de Netanyahu en Washington, calificó la conducta de Ben Gvir de «despreciable» y señaló que había «traicionado la dignidad de su nación». La organización legal israelí Adalah, que asume la defensa de los activistas, denunció lo que describió como «política criminal de abuso y humillación», señaló que ha documentado conductas similares en interceptaciones anteriores «sin que Israel rindiera cuentas» y anunció que impugnará la legalidad de las detenciones y exigirá la liberación inmediata de todos los participantes.

La cascada diplomática internacional

La respuesta de los Gobiernos afectados fue rápida y en muchos casos llegó desde el más alto nivel. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, convocó por segunda vez en 48 horas a la encargada de negocios israelí en Madrid, Dana Erlich, para exigir explicaciones y reclamar la liberación inmediata de los detenidos. Albares, en una comparecencia en Berlín donde se reunía con su homólogo alemán Johan Wadephull, calificó las imágenes de «monstruosas, inhumanas e indignas» y exigió disculpas públicas. El cónsul español en Ashdod no fue autorizado a acceder al puerto. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, publicó en X que los vídeos son «inaceptables» y anunció que impulsará en Bruselas que las sanciones contra Ben Gvir, ya vetado en territorio español desde septiembre, se eleven a escala europea de forma urgente.

Italia convocó a su embajador israelí y las primeras ministras Giorgia Meloni y el titular de Exteriores Antonio Tajani calificaron las imágenes de «inadmisibles» y exigieron «una disculpa» junto a la liberación de los 29 activistas italianos. Francia convocó también al embajador para expresar su «indignación». Bélgica reclamó «trato digno y liberación inmediata». Canadá anunció que llamaría a consultas a su embajador en Tel Aviv. El Ministerio de Exteriores turco acusó a Ben Gvir de demostrar «la mentalidad bárbara y violenta del Gobierno de Netanyahu». En Bruselas, la comisaria para Igualdad y Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, recordó que los detenidos «no son delincuentes condenados, son activistas que intentan llevar pan a quienes pasan hambre».

La CPI y Khan al-Ahmar, el trasfondo

El episodio de la Flotilla se produjo en paralelo a otra decisión que agrava el aislamiento internacional del Ejecutivo de Netanyahu. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, convocó una rueda de prensa para anunciar la evacuación forzosa de todos los residentes de Khan al-Ahmar, aldea palestina de más de 700 habitantes situada en el corazón de Cisjordania ocupada, a seis millas al este de la Ciudad Vieja de Jerusalén. El anuncio llegó en respuesta a informaciones publicadas por el diario Ha’aretz según las cuales la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) ha solicitado órdenes de arresto contra Smotrich, el propio Ben Gvir y la ministra de Colonización Orit Strook, así como contra dos altos mandos militares israelíes.

El mismo miércoles, el Tribunal Supremo de Israel avaló la orden de expulsión de 35 organizaciones no gubernamentales (ONG) de Cisjordania y Gaza, entre ellas Médicos Sin Fronteras (MSF), Acción contra el Hambre y Oxfam. La medida, anunciada en diciembre de 2025 y paralizada temporalmente por un recurso, afecta a organizaciones de España, Francia, Reino Unido, Países Bajos, Japón, Suiza y Canadá. La acumulación de decisiones en una sola jornada —la humillación a los activistas de la Flotilla, la evacuación forzosa de Khan al-Ahmar y la expulsión de las ONG— dibuja el perfil de un Gobierno que intensifica su política de bloqueo y expansión en el momento en que la presión judicial internacional sobre sus ministros alcanza su nivel más alto.

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