La candidatura de Adelante Andalucía, encabezada por José Ignacio García, pasó de dos a ocho escaños en los comicios del 17 de mayo y superó a Por Andalucía, la coalición de Izquierda Unida, Podemos y Movimiento Sumar liderada por Antonio Maíllo, que conservó sus cinco representantes. El resultado convierte al andalucismo de izquierdas en la primera fuerza del bloque progresista alternativo, con presencia en seis de las ocho provincias y grupo parlamentario propio en el Parlamento andaluz.
La izquierda alternativa andaluza entró en la noche del 17 de mayo con un mapa conocido y salió con uno distinto. José Ignacio García, el candidato de Adelante Andalucía —la formación andalucista fundada por Teresa Rodríguez tras su ruptura con Podemos en 2020—, cuadruplicó su representación parlamentaria pasando de dos a ocho escaños con el 9,62% de los sufragios. El resultado da a la candidatura grupo parlamentario propio en el Parlamento andaluz, umbral que exige cinco representantes y que permite contar con recursos, tiempo de intervención y capacidad de iniciativa autónoma que la formación no tenía desde hace cuatro años.
La otra lectura del fenómeno es el estancamiento de la coalición de Antonio Maíllo. Por Andalucía, que integra a Izquierda Unida, Podemos y Movimiento Sumar, conservó los cinco escaños de 2022 en un recuento que llegó a amenazar su supervivencia parlamentaria durante horas de tensión. La coalición que un ciclo anterior reunía diecisiete diputados bajo la denominación Adelante Andalucía ha visto cómo la candidatura escindida de Rodríguez le arrebata el liderazgo del espacio situado a la izquierda del Partido Socialista Obrero Español en la primera cita electoral en que ambas concurren como fuerzas diferenciadas.
El candidato que sonríe
El ascenso de Adelante Andalucía responde a una estrategia deliberadamente alejada de las dinámicas nacionales. En el entorno de García resumían el proyecto con una fórmula sencilla: «Un candidato que sonríe, que no riñe». La formación articuló su discurso en torno a propuestas específicas para cada territorio y evitó quedar atrapada en los debates entre fuerzas estatales, una táctica que conectó con un electorado joven y urbano que buscaba una referencia de izquierdas sin la carga de las tensiones internas de Sumar o Podemos. Las redes sociales amplificaron el buen desempeño de García en los debates televisivos y contribuyeron a expandir su implantación más allá de sus bastiones históricos de Cádiz y Sevilla.
La geografía de los ocho diputados ilustra ese salto. La candidatura cosechó dos actas por Cádiz y Sevilla, sus plazas más sólidas, y una por cada una de las provincias de Huelva, Málaga, Córdoba y Granada, circunscripciones en las que hasta ahora no tenía representación. Solo en Almería y Jaén quedó sin diputados. En Cádiz ciudad, Adelante fue la segunda fuerza política, con cerca del 25% del voto, por detrás únicamente del Partido Popular. La implantación en provincias previamente ajenas al proyecto es el signo más elocuente del cambio estructural que representa el 17-M para esta formación.
El sorpasso y sus consecuencias
García subrayó en su valoración de los resultados la dimensión aritmética del ascenso. «Hoy podemos decir que le hemos quitado la mayoría absoluta al Partido Popular», afirmó el candidato desde la sede de la formación en Jerez de la Frontera. Añadió que la candidatura había «empezado el camino para echar al fascismo desde la izquierda» y anunció que Adelante Andalucía concurrirá a las elecciones generales de 2027, lo que abre una nueva dimensión para un proyecto que hasta ahora se había circunscrito a la arena autonómica y municipal.
El reverso del sorpasso fue la noche de Por Andalucía. La coalición de Maíllo salvó su grupo parlamentario al término de un recuento agónico. El quinto escaño, por la circunscripción de Granada, se confirmó con cerca del 80% del escrutinio y después de varias horas de incertidumbre. Ninguno de los objetivos marcados por la formación se cumplió: ni aumentó su representación ni lideró el bloque a la izquierda del PSOE. «No va a haber tregua al supuesto Gobierno del Partido Popular y Vox», aseguró Maíllo, que reivindicó haber contribuido a la pérdida de la mayoría absoluta del Partido Popular, aunque los datos atribuyen esa consecuencia a la candidatura de García.
Los límites del nuevo andalucismo
La irrupción de Adelante Andalucía no altera la gobernabilidad de la Junta. Con ocho escaños, la formación no suma para desalojar al Partido Popular de San Telmo ni forma parte de ninguna ecuación de gobierno posible. Sus ocho diputados y los cinco de Por Andalucía, sumados a los 28 del PSOE, alcanzan 41 escaños, catorce menos de los 55 necesarios para la mayoría absoluta. «Aún no lo hemos conseguido», reconoció García en su primera valoración pública, antes de apuntar que su candidatura había privado al PP de los dos representantes que le faltaban para gobernar en solitario.
El resultado de Adelante Andalucía tendrá consecuencias más allá de la comunidad. García anunció que la formación concurrirá a las generales de 2027, lo que cuestiona la capacidad de Por Andalucía para articular junto con Izquierda Unida y Movimiento Sumar una candidatura unitaria de la izquierda alternativa. El patrón observado en Aragón con la Chunta Aragonesista se reproduce en el sur: las fuerzas de izquierdas con arraigo territorial compiten con ventaja frente a las fórmulas de agregación estatal, y el 17-M andaluz lo confirma con los datos más elocuentes que ha ofrecido ese fenómeno hasta la fecha.