El PP venció el 17 de mayo en las elecciones autonómicas de Andalucía con 53 escaños y el 41,59% de los votos, pero se quedó a dos representantes de la mayoría absoluta. Juanma Moreno deberá negociar con Vox para gobernar. El PSOE firmó su peor resultado en la comunidad, con 28 escaños y una brecha superior a 18 puntos respecto al PP, mientras Adelante Andalucía cuadruplicó su representación hasta ocho diputados en una jornada de participación récord.
Andalucía votó ayer con la participación más alta de las últimas cinco convocatorias autonómicas y dio al Partido Popular (PP) su cuarto triunfo consecutivo en la comunidad, aunque con un resultado que el propio candidato no había previsto. Juanma Moreno alcanzó 53 de los 109 escaños del Parlamento andaluz con el 41,59% de los sufragios, con el 99,77% del voto escrutado. La mayoría absoluta exige 55 representantes, lo que dejó al presidente de la Junta a dos actas de gobernar sin depender de ninguna otra formación. La participación ascendió al 64,84%, casi nueve puntos más que en 2022.
La jornada deparó tres fenómenos que reconfiguraron el mapa político andaluz de forma simultánea. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) firmó su peor dato histórico en la comunidad, por debajo incluso del deteriorado resultado de Juan Espadas en 2022. Adelante Andalucía cuadruplicó su representación y adelantó a Por Andalucía como primera fuerza de la izquierda alternativa. Y Vox, pese a crecer solo un escaño hasta los 15, recuperó su condición de árbitro necesario para la investidura, un papel que había perdido cuando el PP obtuvo la mayoría absoluta hace cuatro años. El bloque conservador sumó en torno al 55,4% de los sufragios, frente al 56,6% de 2022.
Lo que se juega Moreno
Durante toda la campaña, Moreno había pedido a los andaluces una «mayoría suficiente» para gobernar sin la dependencia de la ultraderecha. El propio candidato había afirmado que «un Gobierno con Vox es un Gobierno imposible», una posición que lo distinguía de otros dirigentes territoriales del PP que ya habían suscrito acuerdos con la formación de Santiago Abascal en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Las urnas respondieron con una victoria en las ocho provincias y casi 150.000 votos más que en 2022, pero con la pérdida de cinco escaños respecto a la legislatura anterior, los que habrían cambiado el escenario.
Moreno compareció en la sede del PP en Sevilla y optó por subrayar el volumen de la victoria antes que reconocer la dimensión de la pérdida. «No hemos sacado matrícula de honor, pero hemos sacado sobresaliente», afirmó. Señaló que el partido había batido su propio récord en voto absoluto en Andalucía, superando la cifra de Javier Arenas en 2008, y aseguró que «los andaluces nos han dado un mandato claro y definitivo». Eludió cualquier referencia a la forma en que buscará la investidura y a las condiciones que Vox ya ha anunciado que impondrá en la negociación.
El suelo histórico del PSOE
La lectura más negativa de la noche correspondió al PSOE. María Jesús Montero, que renunció a la vicepresidencia primera del Gobierno central para encabezar la candidatura socialista, obtuvo 28 representantes y el 22,71% de los sufragios, dos escaños menos que los 30 que Espadas consiguió en 2022, en lo que ya entonces se describió como el peor resultado del partido en la comunidad. La brecha respecto al PP superó los 18 puntos porcentuales y los 786.000 votos en cifras absolutas, con el escrutinio prácticamente completado.
Montero compareció pasadas las once de la noche. «No son unos buenos resultados», admitió. La candidata aseguró que el PSOE «toma nota de lo que han expresado los andaluces» y se comprometió con una oposición «seria y responsable» en el Parlamento. En Ferraz, las primeras valoraciones sostenían que no se cuestionará el liderazgo de Montero hasta que concluya el ciclo electoral completo, incluidas las elecciones generales de 2027. La posición de la candidata en el Congreso de los Diputados, donde conserva su escaño, quedó sin aclarar.
La sorpresa que cambió la aritmética
La gran alteración de la noche fue la irrupción de Adelante Andalucía, la candidatura andalucista encabezada por José Ignacio García. La formación, creada por Teresa Rodríguez tras su ruptura con Podemos en 2020, pasó de dos a ocho escaños y el 9,62% de los votos, superando a Por Andalucía —la coalición de Izquierda Unida, Podemos y Movimiento Sumar liderada por Antonio Maíllo— que se estancó en cinco representantes. El avance de Adelante en Cádiz, Sevilla, Huelva, Málaga y Córdoba fue el factor que privó al PP de los escaños que le habrían garantizado la mayoría.
El ciclo electoral iniciado en diciembre se cierra con una lectura que trasciende Andalucía. El PP ha ganado las cuatro comunidades que han votado en este período, pero en ninguna de ellas ha podido prescindir de Vox para gobernar, incluida ahora la más poblada del país. Santiago Abascal celebró el resultado desde Madrid: «Por cuarta vez Vox es decisivo en unas elecciones regionales celebradas en España», proclamó. Para Alberto Núñez Feijóo, esa dependencia clausura el argumento de que existe un modelo del PP capaz de prescindir de la ultraderecha. La negociación entre Moreno y Vox pesará sobre las estrategias de todos los partidos de cara a 2027.