Francia vuelve a abrir la sombra del caso Khashoggi y apunta otra vez hacia Bin Salmán

16 mai 2026 - 10:19

Un juez francés investigará la denuncia presentada contra el príncipe heredero saudí por la desaparición y asesinato del periodista Jamal Khashoggi, un crimen que sigue persiguiendo a Riad casi ocho años después

La justicia francesa ha decidido reactivar uno de los expedientes más incómodos para el poder saudí. Un juez de instrucción especializado en crímenes contra la humanidad investigará una denuncia presentada contra el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, por su presunta implicación en el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en 2018.

La decisión supone un nuevo giro internacional en un caso que, pese al tiempo transcurrido, continúa simbolizando los límites de la libertad de prensa en Oriente Medio y las zonas oscuras del poder saudí.

Khashoggi, periodista crítico con el régimen de Riad y colaborador habitual del Washington Post, fue asesinado y descuartizado en octubre de 2018 dentro del consulado saudí en Estambul. Su cuerpo nunca apareció.

Según un informe de la CIA publicado durante la presidencia de Joe Biden, Mohammed bin Salman habría aprobado personalmente la operación contra el periodista, aunque las autoridades saudíes siempre han negado cualquier implicación directa del heredero de facto del reino.

Una ofensiva judicial impulsada desde Europa

La investigación en Francia se abrirá tras la denuncia presentada por las organizaciones Trial International, Democracy for the Arab World Now (DAWN) —fundada por el propio Khashoggi poco antes de su muerte— y Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Las asociaciones acusan al príncipe heredero saudí de complicidad en actos de tortura y desaparición forzada organizada, además de haber ordenado el asesinato del periodista mediante asfixia.

El procedimiento judicial fue iniciado en 2022 coincidiendo con una visita oficial de Bin Salmán a Francia, aunque durante años la fiscalía antiterrorista francesa intentó impedir la apertura formal de la investigación alegando cuestiones procesales.

Finalmente, una corte de apelación francesa validó la admisibilidad de la denuncia presentada por Trial International y RSF, abriendo la puerta a una instrucción judicial que vuelve a colocar el caso Khashoggi en el centro de la escena internacional.

Un crimen que nunca desapareció del todo

Más allá de las implicaciones judiciales, el caso sigue representando una herida abierta para la imagen internacional de Arabia Saudita.

Aunque Mohammed bin Salman logró romper parcialmente el aislamiento diplomático que siguió al asesinato —gracias al peso estratégico del petróleo, la guerra en Oriente Medio y las nuevas alianzas económicas globales—, el nombre de Khashoggi continúa reapareciendo cada vez que el príncipe heredero intenta consolidarse como figura central de la nueva Arabia Saudita.

El abogado de RSF, Emmanuel Daoud, calificó el asesinato como “un crimen abominable decidido y planificado al más alto nivel del Estado saudí”.

Paradójicamente, mientras la justicia francesa decide avanzar en la investigación, Bin Salmán continúa siendo recibido por las principales potencias occidentales. En noviembre pasado fue recibido en Washington por el presidente Donald Trump, ante quien volvió a describir el asesinato de Khashoggi como “un gran error”.

Pero para las organizaciones de derechos humanos, la cuestión de fondo sigue intacta: si un crimen de esta magnitud puede realmente quedar impune cuando afecta a uno de los hombres más poderosos del mundo árabe.

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