Florentino Pérez anunció este jueves la apertura formal del proceso electoral en el Real Madrid, con un plazo de diez días para que los candidatos presenten su candidatura. El empresario energético Enrique Riquelme, vinculado al presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, archienemigo histórico de Pérez en el Ibex 35, prepara una candidatura que requiere avales patrimoniales de 187 millones de euros. El extenista Rafael Nadal desmintió cualquier relación con el movimiento.
«No me van a echar de aquí ni a tiros», afirmó Florentino Pérez el martes en la rueda de prensa en la que anunciaba la convocatoria de elecciones a la presidencia del Real Madrid. El mandatario blanco, que lleva décadas al frente del club, abrirá este jueves un periodo de diez días para la presentación de candidaturas. Los requisitos son exigentes: acreditar una antigüedad mínima de veinte años como socio y aportar un aval patrimonial equivalente al 15% del presupuesto general de gastos de la entidad, una cifra que ronda los 187 millones de euros. El plazo corto y el umbral económico elevado filtran desde el arranque el espacio real de competencia.
El principal aspirante identificado públicamente es Enrique Riquelme, empresario del sector de las energías renovables nacido en Cox (Alicante), cuya empresa Cox Energy toma el nombre de su localidad natal. Según fuentes del entorno empresarial citadas por La Vanguardia, presidir el Real Madrid es «la ilusión de su vida» y lleva meses preparando una candidatura. Riquelme habría adquirido los activos de Iberdrola en México por 3.500 millones de euros y anteriormente se hizo con los activos rentables de Abengoa, lo que acredita su capacidad para movilizar capital a la escala que exigen los estatutos del club. Pérez lo descalificó públicamente con una referencia geográfica errónea: lo llamó «el mexicano» y «ese señor que habla con las eléctricas». Riquelme no es mexicano.
Los 187 millones del candidato
Riquelme calibra sus opciones con el respaldo de David Mesonero, director de desarrollo corporativo de Iberdrola y yerno del presidente de la compañía, Ignacio Galán. El círculo se cierra en torno a una rivalidad que lleva años cocida a fuego lento en los consejos de administración del Ibex 35. El empresario también estableció contacto con Rafael Nadal, madridista reconocido, para intentar sumar su nombre al proyecto. La Rafa Nadal Academy ha contado con Cox como patrocinador en la Hexagon Cup, lo que le daba una base de relación previa. El extenista, sin embargo, fue tajante: las informaciones que lo vinculan a la presidencia del Real Madrid «no son ciertas», afirmó ayer.
Pérez, en una entrevista posterior en La Sexta, dijo no haber recibido ninguna comunicación formal de Riquelme, pese a que el diario Marca publicó que el empresario había enviado una carta al club solicitando más tiempo antes de la apertura del plazo. «Yo no he recibido nada», espetó el presidente. En la misma comparecencia, Pérez intentó matizar su referencia a las «siete ligas robadas» al Madrid bajo su mandato. «Es una forma de hablar», aclaró. Ante la posibilidad de que el FC Barcelona estudie una querella por esas declaraciones, Pérez se mostró desafiante: «Haría muy bien de hacerlo si es lo que cree».
La guerra Pérez-Galán como telón de fondo
La irrupción de Riquelme en la escena del Madrid reactiva una de las rivalidades más intensas del empresariado español de la última década. El enfrentamiento entre Florentino Pérez, presidente de Actividades de Construcción y Servicios (ACS), e Ignacio Galán, máximo ejecutivo de Iberdrola, arranca de los años de la crisis financiera, cuando las grandes constructoras diversificaron su negocio entrando en el accionariado de empresas del sector energético. ACS llegó a acumular cerca del 20% del capital de Iberdrola a través de instrumentos financieros y reclamó un asiento en el consejo de administración, lo que le habría dado acceso a la consolidación contable y una posición de primer accionista con capacidad real de influencia.
Galán bloqueó la maniobra en junta de accionistas alegando un conflicto de intereses: ACS era competidor en el negocio de las renovables. La batalla migró a los juzgados de Bilbao, donde Galán consiguió el activo más valioso en ese tipo de disputas: tiempo. Pérez fue debilitándose y tuvo que reducir posiciones en el accionariado de manera progresiva. Iberdrola llegó a reclamarle casi 73 millones de euros por daños reputacionales derivados del caso Villarejo, en el que ACS habría contratado los servicios del excomisario para intentar tomar el control de la eléctrica. El historial entre ambos empresarios convierte la candidatura de Riquelme, asociado al entorno de Galán, en algo más que una disputa por un palco en el Santiago Bernabéu.
Nadal dice no y el reloj corre
El desmentido de Nadal reduce el atractivo simbólico de la candidatura alternativa justo cuando el reloj electoral arranca. Riquelme contará con diez días para formalizar su presentación, reunir los avales exigidos y construir una estructura de campaña capaz de competir con la maquinaria institucional de Pérez, que ha gestionado el club durante la mayor parte de las dos últimas décadas. La magnitud del aval —187 millones en garantías patrimoniales acreditadas— no es un obstáculo insalvable para alguien con el historial de operaciones de Riquelme, pero sí un filtro que reduce a un puñado de perfiles la lista de candidatos con capacidad real de competir.
Pérez, por su parte, cerró la entrevista en La Sexta trasladando la responsabilidad de la temporada en blanco al Mundial de Clubes. «El origen de todo es el Mundial de clubes, no hicimos pretemporada, hemos tenido 28 lesiones y, jugando miércoles y domingo, no hemos recuperado el físico», argumentó. Sobre la elección del próximo entrenador, el presidente descartó ser el responsable último de la decisión: «Tenemos un director general y, a lo mejor, el que menos sabe de entrenadores soy yo». La convocatoria electoral abre un periodo de incertidumbre institucional en el club más laureado de Europa, con la rivalidad del Ibex 35 como marco y el cronómetro ya en marcha.