El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, defendió en el Cercle Financer d’Amics del País de Barcelona que el decreto anticrisis del Gobierno ha contenido la inflación en más de un punto porcentual, con un efecto visible ya en abril y previsible continuidad en mayo y junio. En el mismo foro, Cuerpo apostó por elevar el parque de vivienda pública hasta el 10% y condicionó la presentación de nuevos presupuestos a una previa estabilización del escenario geopolítico y económico.
Carlos Cuerpo eligió el Cercle Financer d’Amics del País, el foro económico organizado por CaixaBank en Barcelona, para hacer un primer balance público del decreto anticrisis aprobado el pasado mes ante la guerra de Irán. El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa defendió que el paquete de medidas ha conseguido contener la inflación en más de un punto porcentual respecto a la trayectoria que habría seguido sin intervención. Cuerpo precisó que esa rebaja se hizo visible «sobre todo en el mes de abril», y añadió que el Gobierno confía en que el efecto se prolongue en mayo y junio, una vez que las medidas fiscales sobre los carburantes y la energía alcancen su pleno despliegue en el mercado.
El vicepresidente compareció en el foro días después de que el indicador adelantado del Índice de Precios de Consumo (IPC) de marzo situara la inflación en el 3,3%, el nivel más alto desde junio de 2024 y una aceleración de un punto en un solo mes. El Gobierno atribuye ese repunte al impacto directo del conflicto en los precios del petróleo y sostiene que las medidas del decreto han evitado que la subida fuera aún más pronunciada. La afirmación de Cuerpo implica que, sin el plan anticrisis, la tasa interanual habría superado el 4,3%. La oposición no comparte esa lectura: el Partido Popular ha reclamado en reiteradas ocasiones una actualización del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) que el Gobierno ha descartado.
La inflación, un punto menos gracias al decreto
En el diálogo con Miquel Roca, presidente de la Societat Econòmica Barcelonesa d’Amics del País —entidad fundadora de La Caixa—, Cuerpo trazó un diagnóstico favorable de la posición de partida de la economía española frente al choque externo. El vicepresidente subrayó que España se encuentra «en una mejor situación de partida que en otras crisis», en referencia implícita a la pandemia y al impacto de la guerra de Ucrania en 2022, cuando la inflación superó el 10%. El argumento descansa en tres elementos: el crecimiento del empleo, la solidez del consumo interno y el mayor peso de las energías renovables en la generación eléctrica, que reduce la exposición de la economía española a las oscilaciones del precio del gas natural.
Cuerpo también destacó el avance de la regularización de inmigrantes como instrumento para aflorar mano de obra en sectores con escasez de trabajadores, lo que contribuye a moderar las presiones salariales sin comprometer el crecimiento del empleo. Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, valoró el enfoque del ministro y destacó su «equilibrio en unos tiempos de enormes retos» en materias como la seguridad, la autonomía estratégica, la tecnología y la demografía. El presidente de la entidad, Tomás Muniesa, recordó por su parte que el Cercle Financer «nació en los años 90 con el propósito de crear un espacio de diálogo riguroso entre empresas, instituciones y sociedad civil».
La vivienda, el siguiente frente
El vicepresidente dedicó una parte relevante de su intervención a la emergencia habitacional, la otra gran presión sobre las economías domésticas junto a la energía. Cuerpo apostó por «reconstruir el parque de vivienda pública» hasta alcanzar el 10% del total, el porcentaje que registran de media los países del entorno europeo. España se sitúa actualmente muy por debajo de ese umbral, con un parque público que no llega al 3% del total de viviendas, frente al 17% de Países Bajos o el 24% de Austria. Para avanzar en ese objetivo, el vicepresidente propuso liberar suelo para los promotores, reducir los plazos administrativos de construcción y facilitar la llegada de trabajadores del sector.
El contexto parlamentario en que Cuerpo expuso esas propuestas es relevante. Hace apenas unas semanas, Junts per Catalunya y el Partido Nacionalista Vasco tumbaron en el Congreso el real decreto ley de limitación de las subidas del alquiler vinculadas a la guerra, una derrota que el Ejecutivo no ha conseguido revertir. Pese a ello, el vicepresidente se mostró convencido de que será posible alcanzar acuerdos con otras formaciones políticas, incluidas «las de Barcelona», en alusión explícita a Junts, para avanzar en nuevas medidas habitacionales. La referencia geográfica condensa la apuesta del Gobierno por mantener abiertos los canales de negociación con la formación independentista más allá de los episodios de bloqueo parlamentario.
Presupuestos: primero, aclarar el escenario
La pregunta más incómoda del turno de preguntas llegó de la mano de la falta de presupuestos generales del Estado, una carencia que lastra la planificación económica del Ejecutivo desde el inicio de la legislatura. Cuerpo no ofreció una fecha ni un calendario, sino una condición previa: primero debe clarificarse el escenario antes de poder presentar unas cuentas públicas. La respuesta aplaza indefinidamente la cuestión sin cerrarla, una posición que la oposición interpreta como reconocimiento de la debilidad parlamentaria del Gobierno y que el Ejecutivo encuadra como prudencia ante la incertidumbre geopolítica.
Al margen de la agenda económica inmediata, Cuerpo avanzó que el Gobierno trabaja en el desarrollo de una herramienta de inteligencia artificial similar a ChatGPT orientada a las pequeñas y medianas empresas (pymes), con el objetivo de facilitar el acceso automático a ayudas públicas y agilizar trámites administrativos. La propuesta enlaza con la agenda de digitalización del tejido productivo que el Ejecutivo ha vinculado a los fondos europeos del Plan de Recuperación y que el propio Cuerpo ha impulsado desde su llegada al ministerio. La economía española creció un 2,8% en 2025, siete décimas por debajo del dato de 2024, en un contexto marcado por la presión energética derivada del conflicto en Irán.