Israel deportó este domingo a dos activistas extranjeros —el español de origen palestino Saif Abu Keshek y el brasileño Thiago Ávila— detenidos tras la interceptación de una flotilla humanitaria que intentaba dirigirse hacia la Franja de Gaza.
Ambos formaban parte del grupo de activistas embarcados en la denominada Flotilla Global Sumud, interceptada por el ejército israelí el pasado 30 de abril en aguas internacionales, frente a las costas griegas. Mientras la mayoría de los participantes fueron trasladados a la isla de Creta y posteriormente liberados, Abu Keshek y Ávila fueron conducidos a Israel, donde permanecieron retenidos más de una semana.
El Ministerio de Exteriores israelí confirmó este domingo, a través de la red X, la deportación de ambos activistas, a quienes calificó de “provocadores profesionales”. Sin embargo, el comunicado evitó mencionar las acusaciones de supuestos vínculos con una “organización terrorista”, argumento que había justificado inicialmente su detención.
La flotilla había partido desde puertos de Francia, España e Italia con el objetivo declarado de romper el bloqueo impuesto sobre Gaza y entregar ayuda humanitaria a la población palestina, en medio de una guerra que ha agravado dramáticamente la situación humanitaria en el enclave.
La detención de los activistas, producida a cientos de kilómetros de las costas israelíes, fue considerada “ilegal” y “fuera de toda jurisdicción” por el Gobierno español, mientras Naciones Unidas reclamó su liberación inmediata.
Israel, por su parte, reiteró que no permitirá ninguna vulneración del bloqueo marítimo sobre Gaza, vigente desde 2007.
Durante los días de detención, la ONG israelí Adalah, encargada de la defensa legal de los activistas, denunció que ambos fueron sometidos a aislamiento, interrogatorios prolongados y malos tratos psicológicos en la prisión de Ascalón, en el sur de Israel. Las autoridades israelíes rechazaron esas acusaciones.
Según la diplomacia española, Israel tampoco aportó pruebas sobre la supuesta relación de Saif Abu Keshek con Hamás.
La guerra en Gaza, iniciada en octubre de 2023, ha intensificado las restricciones sobre la entrada de ayuda humanitaria al territorio palestino, donde organismos internacionales advierten desde hace meses de una grave crisis humanitaria.