El exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz concedió su primera entrevista desde su condena al programa ‘Lo de Évole’ de La Sexta y reveló que periodistas informaron al magistrado Manuel Marchena, en un encuentro privado y antes de celebrarse el juicio, de que García Ortiz no había sido la fuente de la filtración del correo de Alberto González Amador. El exfiscal admitió también haber borrado mensajes de su móvil el día en que fue imputado.
El exfiscal general del Estado Álvaro García Ortiz compareció el domingo por primera vez ante las cámaras desde que el Tribunal Supremo le condenara el pasado 20 de noviembre de 2025 a dos años de inhabilitación, una multa de 7.200 euros y una indemnización de 10.000 euros a Alberto González Amador, pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por un delito de revelación de datos reservados. La entrevista, conducida por Jordi Évole en el programa Lo de Évole, fue la primera declaración pública extensa del exfiscal sobre el proceso que le llevó al banquillo del Supremo.
García Ortiz calificó la condena de «muy dura» y reconoció que fue una sorpresa, ya que en el momento en que se celebró el juicio «no veía ninguna conducta punible» y «no había para mí ninguna carga probatoria». El exfiscal aseguró haber salido de la vista oral convencido de que sería absuelto. La sentencia, que tardó dos semanas en redactarse desde el final del juicio, le obligó a abandonar el cargo e impuso por primera vez en España una condena a un titular de la Fiscalía General del Estado, abriendo un precedente institucional sin antecedentes en la historia judicial española.
La revelación sobre el juez Marchena
El momento de mayor impacto informativo de la entrevista llegó cuando Évole reveló a García Ortiz que periodistas habían informado al magistrado Manuel Marchena, en el transcurso de un encuentro privado celebrado antes del juicio, de que el exfiscal no había sido la fuente de la filtración del correo en que González Amador, a través de su abogado, reconocía un doble delito fiscal. Marchena fue uno de los magistrados del tribunal que condenó a García Ortiz. «Hablando con muchas fuentes, algún periodista nos ha contado que compartieron con el juez Marchena quién les había filtrado la información», expuso el presentador.
García Ortiz confirmó haber tenido noticia de ese episodio, aunque rehusó entrar en él: «He oído una rumorología, pero yo la dejo en el campo de la rumorología». El exfiscal sí subrayó, no obstante, el principio que a su juicio estaría en cuestión si los hechos fueran como Évole los describía: «un juez no puede tener un conocimiento previo y extrajurídico de los hechos». El presentador planteó si ese conocimiento previo habría podido invalidar a Marchena para integrar el tribunal que juzgó el caso, pregunta a la que García Ortiz declinó responder, limitándose a rechazar introducir «hipótesis». Ni el Tribunal Supremo ni el entorno de Marchena han emitido ningún pronunciamiento en respuesta a lo publicado.
El juicio: González Amador, MAR y los mensajes borrados
García Ortiz describió el desarrollo del juicio como especialmente duro en términos personales. Sostuvo haberse sentido «maltratado» y «señalado» por González Amador, quien se dirigió a él hasta en cinco ocasiones durante su declaración, pronunciando su nombre con lo que el exfiscal calificó de «vehemencia». La actuación del jefe de Gabinete de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, fue señalada en términos similares: «Fueron dos momentos difíciles en el juicio», afirmó sobre ambos episodios. García Ortiz señaló que desde «ciertos sectores de la ultraderecha» se le trata como alguien a quien se puede «insultar» o llamar «corrupto» impunemente.
En otro pasaje de la entrevista, el exfiscal admitió haber borrado mensajes de su móvil el mismo día en que fue imputado, en un momento que describió como «absolutamente intimidante»: temía que «información ultrasensible» aflorase y terminara publicada en algún medio de comunicación. Esta admisión, que García Ortiz contextualiza como una reacción ante una situación de presión extrema, tiene relevancia jurídica propia: la eliminación de datos en el momento de una imputación es un extremo que los tribunales suelen examinar al valorar la conducta del investigado. La Fiscalía y la defensa de González Amador no han formulado declaraciones públicas específicas sobre este punto tras la entrevista.
La condena y el recurso al Constitucional
García Ortiz calificó la sentencia de una «muerte civil» de la que aún se está recuperando. Reconoció que ir por la calle se ha convertido en una experiencia difícil, y que sus hijos, de 22 y 25 años, sufren al leer determinados titulares sobre su padre. El exfiscal no anunció planes profesionales concretos y se limitó a describir el momento actual como «un periodo de duelo» que requiere tiempo y reflexión en el entorno familiar. «Tenemos que digerir todo esto», señaló, sin descartar ni confirmar ninguna actividad futura en el ámbito jurídico o institucional.
El proceso, no obstante, dista de haber concluido. García Ortiz presentó en abril un recurso ante el Tribunal Constitucional (TC) en el que argumenta que en su actuación existía «una finalidad institucional legítima» y que la condena vulneró su derecho a la presunción de inocencia. De forma paralela, el Ministerio Público impugnó también la sentencia ante el TC, alegando que se vulneraron los derechos del exfiscal a un proceso con todas las garantías y a conocer y defenderse de la acusación formulada. La resolución del recurso constitucional determinará si el fallo del Supremo queda firme o si el caso regresa a la sede judicial para una nueva valoración de los hechos probados.
La entrevista de García Ortiz en Lo de Évole sitúa en el debate público una cuestión de naturaleza procesal de primer orden: si un magistrado integrante del tribunal que juzgó el caso tenía información extrajurídica sobre los hechos y no se recusó, el proceso podría haber incurrido en una irregularidad de fondo. García Ortiz evitó llevar esa lógica hasta sus últimas consecuencias y el Tribunal Supremo no se ha pronunciado al respecto.