Bennett y Lapid unen fuerzas para desafiar a Netanyahu y reabrir la batalla por el poder en Israel

26 avril 2026 - 23:07

Dos de los principales rivales políticos de Benjamin Netanyahu han decidido volver a unir fuerzas para intentar desalojarlo del poder en las elecciones legislativas previstas para otoño. El ex primer ministro Naftali Bennett y el líder de la oposición Yair Lapid anunciaron este domingo la fusión de sus partidos en una nueva formación llamada “Together”, con Bennett como líder, en una operación destinada a reagrupar al bloque anti-Netanyahu.

Lapid explicó que el objetivo es “poner fin a las divisiones internas” y concentrar todos los esfuerzos en ganar unas elecciones consideradas decisivas para el futuro político del país. Ambos dirigentes ya habían colaborado en 2021 para poner fin a los doce años consecutivos de Netanyahu en el poder, aunque aquella coalición sobrevivió apenas 18 meses antes del regreso del líder del Likud en 2022.

El contexto actual es mucho más delicado. El ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza erosionaron seriamente la credibilidad de Netanyahu en materia de seguridad, uno de los pilares históricos de su liderazgo. Desde entonces, varios sondeos vienen anticipando un desgaste progresivo de su coalición de derecha y partidos religiosos. Una encuesta de N12 News publicada esta semana otorga al Likud 25 escaños frente a los 21 de Bennett, mientras que el bloque opositor podría acercarse o incluso superar la mayoría parlamentaria necesaria de 61 diputados en la Knéset.

El nuevo eje Bennett-Lapid no representa una convergencia ideológica plena. Bennett encarna una derecha nacionalista y conservadora; Lapid, un centro liberal y laico. Lo que los une no es un proyecto homogéneo sobre Palestina o Gaza, sino una prioridad política: impedir la continuidad del netanyahismo y reconstruir una mayoría funcional.

Desde el bloque gubernamental, la reacción fue inmediata. El Likud acusó a ambos líderes de querer reeditar alianzas con partidos árabes y con el movimiento islámico Raam, mientras ministros ultraderechistas como Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich denunciaron una supuesta “venta del país” al islam político.

Más allá de la batalla electoral, la verdadera pregunta es otra: si Israel busca simplemente reemplazar a Netanyahu o si se prepara para revisar el modelo político que emergió tras el 7 de octubre.

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