La guerra de Irán pone en riesgo los vuelos del verano

21 avril 2026 - 07:44

La Agencia Internacional de la Energía calcula que las aerolíneas europeas disponen de combustible de aviación para menos de seis semanas, y la asociación de aeropuertos española ICE alerta de problemas de suministro en apenas dos. El bloqueo del estrecho de Ormuz y los daños en las refinerías del Golfo Pérsico tensionan un mercado que afronta la temporada alta con reservas mínimas. Las compañías preparan cancelaciones tácticas, recargos y subidas de tarifas, mientras las refinerías españolas aceleran la producción para cubrir el déficit.

El transporte aéreo europeo afronta la temporada de verano en una situación de máxima incertidumbre sobre el suministro de queroseno, el combustible que mueve los aviones. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) calcula que las reservas del continente alcanzarían para poco más de un mes, y la Asociación de Empresas Gestoras de los Aeropuertos y del Espacio Aéreo (AICE) advierte de problemas de abastecimiento en un plazo de apenas dos semanas si no se normaliza el tráfico por el estrecho de Ormuz. El precio del queroseno ha escalado por encima del barril de crudo y cotiza en torno a los 150 dólares, un nivel que las aerolíneas no pueden absorber sin trasladar el coste a los pasajeros.

La causa directa es el bloqueo de Ormuz derivado de la guerra de Irán, que ha interrumpido el flujo de entre el 80% y el 90% del queroseno que llega a Europa desde el Golfo Pérsico. Alrededor del 20% del suministro europeo total se ve afectado por esa restricción, según datos de Eurocontrol y Eurostat. A ello se suma que los daños en las instalaciones petrolíferas de la región, causados por los bombardeos, auguran una recomposición lenta de los inventarios incluso cuando los petroleros puedan volver a transitar el estrecho sin restricciones. «Son los juegos del hambre», resumió una fuente del sector aéreo en España que pidió el anonimato para describir la situación.

Los juegos del hambre: cómo reaccionan las aerolíneas

Las principales compañías han comenzado ya a ajustar su operativa. Ryanair y EasyJet fueron las primeras en reconocer públicamente que la subida de los billetes de avión «es inevitable», y varias han aplicado recargos de combustible en sus tarifas. La española Volotea ha reducido un 1% su capacidad operativa para ahorrar combustible y costes, mientras los grupos KLM y Lufthansa han cancelado vuelos para abril y mayo en algunas de sus filiales. «Habrá más aerolíneas afectadas», advierten fuentes del sector.

En un escenario de escasez prolongada, las compañías aplicarían cancelaciones de vuelos «quirúrgicas», es decir, reducciones selectivas de frecuencias para optimizar el consumo de queroseno. Otra estrategia en alza es el tankering —cargar en el avión más combustible del necesario para el trayecto de ida, aprovechando precios más bajos en el aeropuerto de origen, y evitar así repostar en destinos con suministro más caro o escaso—, aunque esta práctica incrementa el peso de la aeronave y reduce su eficiencia. Para Michel Bove, director de calificaciones corporativas de Scope Ratings, las aerolíneas mediterráneas que dependen del combustible suministrado por buques cisterna enfrentan un riesgo de interrupción «sustancialmente mayor» que las del norte de Europa, alimentadas por oleoductos.

España: en mejor posición que la media, pero no inmune

España ocupa una posición intermedia en el mapa europeo del riesgo. El 80% del queroseno consumido en el país es de producción nacional, una proporción muy superior a la media continental: en el Reino Unido, por ejemplo, el 90% es de importación. Esta autosuficiencia relativa se debe a las fuertes inversiones realizadas en refinerías españolas entre 2008 y 2012, que contrastan con el cierre de once de las 81 plantas europeas desde la invasión de Ucrania. Las instalaciones peninsulares están conectadas a los aeropuertos por oleoducto, lo que reduce el riesgo de desabastecimiento en El Prat y Barajas, los dos grandes centros de tráfico del país.

Repsol, principal operador de refino en España, ha activado una inversión de 1.200 millones de euros en fondo de maniobra para sus refinerías de Tarragona, Cartagena, Puertollano, A Coruña y Petronor, en Bilbao. El consejero delegado, Josu Jon Imaz, aseguró que la compañía tiene «solo una obsesión: garantizar que en los próximos meses en España no falte producto». Las refinerías de Cádiz y Huelva también han intensificado su producción, y las plantas de Sagunt suman su capacidad al esfuerzo colectivo. Pese a todo, analistas especializados como Rogier Lieshout, de la consultora Beeling, advierten de que España presenta «un riesgo de escasez superior a la media europea».

El SAF y la salida estructural

La crisis del queroseno ha acelerado el interés por el combustible sostenible de aviación, conocido por sus siglas en inglés SAF. Producido a partir de aceites de cocina usados, desechos urbanos y agrarios, el SAF puede mezclarse hasta en un 50% con el queroseno convencional sin modificar los motores de los aviones. Su incorporación es ya obligatoria en la Unión Europea: el porcentaje mínimo se sitúa en el 2% en la actualidad y escala hasta el 6% en 2030. Pere Suau-Sanchez, catedrático de la Universitat Oberta de Catalunya, señala que «es fundamental apoyar la producción local de SAF», ya que reduciría la dependencia de la volatilidad internacional y contribuiría a transformar la industria petroquímica hacia una tendencia bajista en costes.

La producción de SAF, sin embargo, es todavía escasa y costosa, y no puede sustituir al queroseno convencional en los volúmenes que requiere la temporada alta. La empresa Moeve está invirtiendo con fuerza en alternativas sostenibles, pero la escala necesaria para aliviar la presión de este verano no estará disponible a tiempo. Las asociaciones europeas de aerolíneas A4E e IATA han solicitado a la Comisión Europea que, si persiste la escasez de combustible, relaje la norma que obliga a las compañías a hacer un uso intensivo de los slots aeroportuarios, los derechos de franjas horarias de estacionamiento, para evitar que las cancelaciones acarreen la pérdida de esas posiciones estratégicas en los principales aeropuertos del continente.

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