La oposición venezolana en Madrid de la mano de la derecha y la ultraderecha

20 avril 2026 - 18:36

María Corina Machado visitó este fin de semana Madrid en una agenda que incluyó encuentros con el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en la sede nacional de la formación; con el líder de Vox, Santiago Abascal, en la fundación de su partido; y la recepción de la Llave de Oro del Ayuntamiento. La visita coincidió con la cumbre progresista internacional convocada por Sánchez en Barcelona y avivó el debate sobre el papel de Venezuela en la política española.

La líder opositora venezolana María Corina Machado cumplió este fin de semana un itinerario que atravesó consecutivamente las dos familias del conservadurismo español. En menos de 24 horas, la ganadora del Premio Nobel de la Paz de 2024 se reunió con el presidente del Partido Popular (PP), Alberto Núñez Feijóo, en la sede de la calle de Génova; se entrevistó con el líder de la formación ultraderechista Vox, Santiago Abascal, en la fundación Diseño; y recibió la Llave de Oro del Ayuntamiento de Madrid. La visita delimitó con claridad su posición en el espectro político español.

La recepción en la sede del PP fue la más concurrida de la jornada. El dirigente popular recibió a Machado ante cargos del partido y exiliados venezolanos congregados en Génova, y trasladó el respaldo conservador en términos directos: «el sitio de España es al lado de María Corina», afirmó. En su discurso ante la militancia, describió la trayectoria antichavista de la política venezolana como «un ejemplo de coherencia, pero también de determinación». Unos doscientos compatriotas esperaban en la calle su aparición, interrumpiendo la intervención con gritos de «¡libertad!».

El encuentro con Abascal

Tras la cita en Génova, Machado se desplazó a la fundación Diseño, la organización ligada al partido de Abascal, donde ambos mantuvieron una reunión sin proyección pública de gran escala. El simbolismo fue, no obstante, inequívoco: la principal referente de la oposición venezolana incluyó en su agenda madrileña tanto a la formación conservadora como a la ultraderechista, sin establecer distinción entre ambas paradas. La dirigente aprovechó la jornada para reiterar su mensaje central: «ha llegado el momento de avanzar por la ruta de la liberación», declaró ante los congregados en la sede popular.

En el acto ante la militancia del PP, Machado repasó su trayectoria desde la denuncia del fraude electoral de 2024 y describió el proceso antichavista como una sucesión de victorias frente al autoritarismo. «Los pueblos decididos a ser libres son indoblegables», afirmó entre aplausos. La política también hizo referencia a la captura de Nicolás Maduro por tropas de Estados Unidos, que presentó como la consecuencia lógica de la resistencia opositora, y anunció su intención de regresar al país para participar en un proceso electoral en condiciones de libertad.

Llave de Oro y controversia municipal

La ceremonia de cierre tuvo lugar en el Ayuntamiento de Madrid, donde el alcalde José Luis Martínez-Almeida entregó a Machado la Llave de Oro de la ciudad, una distinción reservada habitualmente a jefes de Estado en visita oficial. La portavoz del grupo municipal Más Madrid, Rita Maestre, rechazó la concesión y señaló que «María Corina Machado no es jefa de Estado de ningún país». La formación calificó la entrega de utilización política de recursos públicos municipales en beneficio de la agenda conservadora.

La estancia de Machado coincidió también con la polémica suscitada por declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, sobre el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, calificó esas palabras de insulto a «naciones enteras» y pidió disculpas a Lula «en nombre de la sociedad española» durante la Global Progressive Mobilisation (GPM) que ese mismo fin de semana reunía en Barcelona a los presidentes de Brasil, Colombia, Sudáfrica y Uruguay. El episodio añadió una dimensión adicional al debate sobre el alineamiento de la derecha española en el tablero político exterior.

La gira europea y la negativa a Sánchez

En los días previos a su llegada, Machado completó una gira por Francia y los Países Bajos, donde se entrevistó con el presidente Emmanuel Macron y el primer ministro neerlandés Rob Jettens. En ambas capitales insistió en que «la comunidad internacional tiene una responsabilidad clara» respecto a la situación política de su país y abogó por un calendario electoral que sirva de salida institucional. En Madrid mantuvo su negativa a reunirse con Sánchez, argumentando que «hay veces que ciertas reuniones no convienen», mientras el presidente reiteraba su disposición a recibirla en La Moncloa.

El recorrido europeo consolidó la imagen de una dirigente que busca respaldo en el espacio conservador del continente antes que en el progresista. Las encuestas venezolanas recientes, recogidas por la agencia Bloomberg, atribuyen a Machado un 53% de valoración positiva, cifra que sus asesores presentan como evidencia de que su capital político dentro del país no ha sufrido el desgaste propio de un exilio prolongado. La política avanzó que su regreso a Venezuela es inminente: «regresaré para terminar esta fase de lucha desde dentro», declaró ante sus compatriotas congregados en la capital.

La agenda del fin de semana condensó en menos de 24 horas una declaración de alianzas con consecuencias directas para el debate político español. Las paradas en la sede del PP, la fundación de Abascal y el Ayuntamiento de Madrid establecieron una línea de continuidad entre la derecha institucional y la ultraderechista, sin distinción visible entre ambos espacios. Para el Gobierno de Sánchez, ese posicionamiento confirma la instrumentalización de la causa opositora como herramienta de política doméstica. Para el PP y Vox, la visita refuerza su legitimidad en un momento en que ambas formaciones buscan un relato de valores compartidos frente al progresismo en el poder.

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