Durante años, la neuroprótesis avanzada parecía depender casi exclusivamente del cerebro. La idea dominante era clara: para obtener una prótesis verdaderamente intuitiva había que ir a la corteza motora. La investigación publicada ahora rompe parcialmente esa lógica y desplaza el foco hacia una zona menos espectacular, pero quizás más prometedora: los nervios periféricos que permanecen activos tras la amputación.
Un equipo internacional de investigadores ha logrado, por primera vez, descodificar órdenes motoras de la pierna directamente desde los nervios conservados en personas con amputación por encima de la rodilla. El estudio demuestra que la intención de mover rodilla, tobillo o dedos continúa circulando por el sistema nervioso incluso cuando el miembro ya no existe físicamente.
El hallazgo tiene una importancia doble. Por un lado, confirma que el cuerpo sigue “emitiendo” instrucciones motoras detalladas tras la amputación. Por otro, demuestra que esas señales pueden ser captadas sin necesidad de recurrir a electrodos implantados en el cerebro.
Los investigadores implantaron cuatro microelectrodos, del grosor aproximado de un cabello, en la rama tibial del nervio ciático residual de dos pacientes. Cuando ambos intentaban mover la pierna fantasma, el sistema registraba la actividad eléctrica y la traducía mediante un algoritmo bioinspirado.
Lo más llamativo no es solo la lectura de grandes movimientos, sino la capacidad de identificar órdenes extremadamente finas, como la intención de mover los dedos del pie, algo hasta ahora inédito en amputaciones transfemorales.
Más allá del laboratorio, este trabajo reabre el horizonte de una prótesis que responda al deseo del movimiento en tiempo real y que, además, pueda devolver sensación táctil a través del mismo implante nervioso.
La gran cuestión ya no es si técnicamente es posible, sino cuánto falta para trasladarlo a dispositivos clínicos de uso cotidiano.