Barcelona se convertirá la próxima semana en el epicentro de la diplomacia progresista internacional con la celebración de varias cumbres que reunirán al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y a algunos de los principales líderes de la izquierda democrática a escala mundial, entre ellos Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum.
La cita más destacada arrancará el 17 de abril con la I Cumbre España-Brasil, encabezada por Sánchez y Lula, en un contexto internacional marcado por la crisis bélica en Oriente Próximo y por las crecientes tensiones diplomáticas derivadas de la posición española frente al conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Según fuentes próximas al encuentro, buena parte de las conversaciones girará en torno al actual escenario geopolítico, en especial tras el respaldo público expresado por Lula a Sánchez frente a las amenazas lanzadas por Donald Trump contra España.
Entre el 17 y el 18 de abril tendrá lugar además la Global Progressive Mobilisation, una plataforma impulsada por la Internacional Socialista, el Partido de los Socialistas Europeos y la Alianza Progresista, concebida como una respuesta coordinada frente al ascenso global de la extrema derecha, el autoritarismo y la desinformación.
Además de Sánchez y Lula, participarán el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa, el mandatario uruguayo Yamandú Orsi, Gustavo Petro y el presidente del Consejo Europeo António Costa.
El 18 de abril se celebrará la IV Reunión en Defensa de la Democracia, que refuerza una iniciativa lanzada por Sánchez y Lula en 2024 en Nueva York y posteriormente continuada en Santiago de Chile bajo la presidencia de Gabriel Boric.
La presencia de Claudia Sheinbaum reviste una especial relevancia, ya que será su primera visita oficial a España como presidenta de México desde su llegada al poder en octubre de 2024.
Su desplazamiento a Barcelona coincide con una etapa de relativa distensión entre Madrid y Ciudad de México, después de las tensiones diplomáticas surgidas en torno a la demanda mexicana de una disculpa histórica por los agravios de la conquista.
En clave política, la imagen de Barcelona como sede de estas cumbres refuerza la voluntad del bloque progresista de proyectar una agenda internacional alternativa frente a la ola conservadora que recorre varias democracias occidentales.