El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, reiteró en el Senado su negativa al traslado temporal del Guernica al Museo Guggenheim de Bilbao, apoyándose en el informe de conservación del Reina Sofía que desaconseja rotundamente moverlo. El Partido Nacionalista Vasco insiste en crear un grupo de expertos internacionales para estudiar la viabilidad de la cesión. El Govern catalán ha avalado la petición vasca, mientras la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, la calificó de «catetada».
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, respondió ayer en el Senado a la demanda del Partido Nacionalista Vasco (PNV) de trasladar temporalmente el Guernica de Pablo Picasso al Museo Guggenheim de Bilbao. Urtasun señaló que la obra es una de las piezas más frágiles y complejas de transportar, apeló al criterio de los conservadores que la custodian desde hace treinta años y se respaldó en el informe del museo madrileño para negar la cesión. «Mi obligación es preservar este patrimonio», afirmó el ministro, que rechazó así la demanda planteada por el senador del PNV Igotz López.
López no aceptó ese encuadre. El senador vasco señaló que los avances técnicos hacen factible el desplazamiento y que la experiencia del Guggenheim en materia de conservación está contrastada. «Solo hace falta voluntad política», afirmó López, que pidió la constitución de un grupo de trabajo integrado por especialistas del Reina Sofía, expertos del Guggenheim bilbaíno y técnicos internacionales para valorar si la solicitud es viable y en qué condiciones. López argumentó que la obra es «capital» para la identidad del Guggenheim y que no intentarlo «sería imperdonable».
La demanda vasca de un grupo de expertos
La vicepresidenta del Gobierno Vasco y consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea, precisó el alcance de la petición autonómica ante Urtasun, a quien ya había trasladado su posición con anterioridad. «No hemos pedido un informe sobre el estado del cuadro», aclaró, en referencia al documento publicado por el museo madrileño que el Ministerio de Cultura utiliza como argumento para denegar la cesión. Lo que el Ejecutivo vasco solicita desde el 24 de marzo es conocer cuáles serían los requisitos óptimos para que la pieza pudiera exhibirse en Euskadi.
El documento del Reina Sofía, hecho público la semana anterior al debate parlamentario, analiza el estado del tejido de lino y yute del Guernica —349,4 por 776,6 centímetros— tras más de 30 itinerarios anteriores y concluye que un posible traslado podría generar grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte. Las condiciones de conservación exigen, según este texto, un control estricto de las fluctuaciones climáticas y la ausencia total de vibraciones. La institución es categórica: «se desaconseja rotundamente su traslado».
El apoyo catalán y la réplica a Ayuso
Un nuevo actor político se incorporó al debate. La portavoz del Govern català, Sílvia Paneque, avaló la petición del PNV en una toma de posición que la Generalitat formuló con cuidado: evitó cualquier comparación con las pinturas de Sijena, alojadas en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) y cuyo traslado a Aragón ha sido ordenado por la justicia, asunto políticamente sensible para la administración autonómica catalana. Paneque sostuvo que la cesión del Guernica «no solo tiene sentido cultural, sino que es un deber democrático».
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, había reaccionado el lunes de manera opuesta y calificó la demanda vasca de «catetada», una expresión coloquial que alude a la rusticidad o falta de refinamiento. Urtasun respondió a esa calificación en la propia sesión senatorial. «Este ministerio quiere mostrar respeto y empatía», afirmó el ministro, desmarcando la postura del Gobierno de Sánchez de la del Partido Popular. Paneque, a su vez, instó a los representantes de las comunidades a atender las demandas culturales de otros territorios con deferencia y buen criterio.
El pulso entre gobiernos
El Ejecutivo vasco convirtió el Guernica en símbolo político durante el Aberri Eguna, el Día de la Patria Vasca celebrado el pasado fin de semana, cuando le preguntaron públicamente a Pedro Sánchez si tendría «la valentía política» de enviar el lienzo a Euskadi. Bengoetxea señaló que la espera de una contestación formal del Gobierno central se prolonga: «Los gobiernos se responden unos a otros y estamos esperando una respuesta», concluyó la consejera vasca, que reiteró que lo solicitado no es un diagnóstico de conservación sino un análisis de viabilidad.
El Reina Sofía no ha accedido nunca a ninguna solicitud de préstamo del cuadro. El informe del centro señala que la obra debe permanecer sin excepciones al margen de la política de cesiones de la institución, un criterio aplicado al menos desde que el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York la solicitó en el año 2000, también sin éxito. El centro describe la pieza como el icono central de su colección y sostiene que su custodia resulta incompatible con la práctica habitual de los préstamos temporales entre museos.
El debate ha ganado actores y posiciones en pocas semanas sin que el Gobierno de Pedro Sánchez haya dado contestación formal al presidente del Ejecutivo vasco, Imanol Pradales, que trasladó la petición directamente en La Moncloa. Entre el rechazo técnico del museo madrileño, la insistencia vasca en explorar condiciones de viabilidad y el respaldo del Govern, el Gobierno central afronta una decisión con implicaciones culturales, patrimoniales y políticas. El plazo que la parte vasca ha situado como horizonte simbólico es el 26 de abril de 2027: el 90 aniversario del bombardeo de Gernika.