La izquierda alternativa andaluza apura su unidad ante la fecha límite

04 avril 2026 - 15:10

Las organizaciones a la izquierda del PSOE en Andalucía negociaron durante horas en Sevilla sin alcanzar un acuerdo antes del cierre del plazo de registro de coaliciones, fijado para la medianoche del viernes. La distribución de puestos por provincia, el peso de Podemos en la candidatura y el precedente de la ruptura de 2022 dificultan una unidad que los sondeos consideran imprescindible para que el bloque alternativo conserve su grupo parlamentario en la cámara autonómica.

Las cuatro formaciones que integran el espacio electoral a la izquierda del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en Andalucía —Izquierda Unida (IU), el Movimiento Sumar, la Iniciativa del Pueblo Andaluz y Podemos— agotaban este jueves la víspera del cierre del registro de coaliciones sin haber sellado un acuerdo para concurrir juntas a los comicios autonómicos del 17 de mayo. La reunión celebrada en Sevilla, iniciada a las once de la mañana, se prolongó con dos recesos y sin resultado visible mientras los negociadores trataban de resolver el encaje de los candidatos provinciales.

El plazo fijado por la Junta Electoral Central expiraba a la medianoche del viernes 3 de abril, lo que convertía la jornada en una carrera contra el reloj con un precedente de peso. Hace cuatro años, en una situación análoga, Podemos quedó fuera de Por Andalucía —la coalición que agrupa a IU, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz— y sus representantes tuvieron que concurrir como independientes en las candidaturas. La ruptura se produjo también en los últimos compases del plazo legal. La historia amenazaba con repetirse.

El nudo de las listas

El principal obstáculo no era la voluntad declarada. Nico Sguiglia, concejal de Podemos en el Ayuntamiento de Málaga y uno de sus representantes en la mesa de negociación, transmitió a última hora que «la voluntad para alcanzar un acuerdo es total». El bloqueo residía en la distribución concreta de las cabezas de lista por circunscripción. Por Andalucía lleva meses con una estructura definida: Antonio Maillo, coordinador federal de IU, encabezaría la candidatura por Sevilla; Esperanza Gómez, coordinadora del Movimiento Sumar en Andalucía, la de Cádiz; y Ernesto Alba, también de IU, la de Málaga.

La incorporación de Podemos planteaba reubicar a su candidato a la presidencia de la Junta, Juan Antonio Delgado, en una posición sin posibilidades reales de obtener escaño. Delgado había intentado distender el clima con un ofrecimiento público de «mano tendida» a sus interlocutores, ratificado por el portavoz nacional del partido, Pablo Fernández, a las veinticuatro horas. Aun así, la dirección de Ione Belarra no aceptaba esa reubicación sin contrapartidas. Según José Manuel Gómez Jurado, portavoz de la ejecutiva de Por Andalucía y diputado autonómico por Córdoba, en abril de 2025 ya se había alcanzado un preacuerdo de coalición, pero desde la cúpula nacional se entendió que «no era prioritario que hubiese un acuerdo en Andalucía».

Una consulta avalada, una mesa sin pacto

La militancia de Podemos había respaldado horas antes la búsqueda de esa candidatura conjunta. En la consulta telemática celebrada el mismo jueves participaron cinco mil setecientas diez personas, y el 81,4% se pronunció a favor de que la dirección andaluza negociase una fórmula unitaria de cara al 17M. La aprobación de las bases no resolvía, sin embargo, el problema: la negociación real giraba en torno a los puestos provinciales, y la posición de IU era de firmeza. Maillo había resumido su postura sin ambigüedad: «Por Andalucía es un tren en marcha; si quieren subirse, que se suban».

La dificultad se incrementaba por la presencia de una tercera candidatura en liza. Adelante Andalucía, la formación andalucista fundada por la exeurodiputada Teresa Rodríguez —escindida de Podemos en el ciclo autonómico anterior—, tenía previsto concurrir en solitario si la negociación fracasaba. La posibilidad de que el voto alternativo se fragmentara en tres papeletas actuaba como incentivo adicional para el entendimiento, aunque también como argumento de presión mutua entre las partes. Cualquier división impondría una penalización electoral que podría dejar sin representación parlamentaria a uno o varios de los actores.

Lo que se juega el 17M

Los sondeos publicados hasta la fecha ilustran la estrechez del margen disponible. La coalición Por Andalucía cuenta con cinco escaños en el Parlamento andaluz, el mínimo exigido para constituirse en grupo parlamentario propio. Las mediciones demoscópicas le otorgan entre cuatro y seis diputados según la casa consultada: la encuesta de NC Report les situaba en seis en el mejor escenario, mientras que el resto de los sondeos los colocaba en el umbral o por debajo. Sin unidad, el riesgo de perder el grupo parlamentario —y con él la capacidad de influencia institucional en la cámara— resulta real.

El resultado del bloque a la izquierda del PSOE tiene además una resonancia que trasciende la política autonómica. Andalucía, con más de ocho millones de electores, funciona como termómetro del estado de ánimo político del país. Una fragmentación del voto alternativo que privara al espacio progresista de representación parlamentaria sería leída en clave nacional como un debilitamiento estructural de las fuerzas que sostienen la mayoría del Gobierno de Pedro Sánchez en el Congreso, en un momento en que esa aritmética parlamentaria resulta determinante para la estabilidad del Ejecutivo.

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