Euskadi intensifica su pugna con Madrid por el traslado del Guernica

01 avril 2026 - 05:54

El lehendakari Imanol Pradales trasladó al presidente Pedro Sánchez la petición del Gobierno Vasco de exhibir el Guernica de Picasso en el Museo Guggenheim de Bilbao durante nueve meses como gesto de reparación simbólica hacia el pueblo vasco. La solicitud, que coincide con el 90 aniversario del primer Gobierno vasco y del bombardeo de Gernika, choca con el criterio técnico del Museo Reina Sofía, que desaconseja el traslado por el riesgo para la obra.

El lehendakari Imanol Pradales elevó el viernes la petición del Gobierno Vasco de exhibir el Guernica de Pablo Picasso en el Museo Guggenheim de Bilbao al máximo nivel político, en una reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en La Moncloa. Pradales avisó al presidente de que sería «un grave error político cerrar la puerta» al traslado temporal del lienzo, en referencia al informe de conservación que el Museo Centro de Arte Reina Sofía había publicado el día anterior para oponerse a la cesión.

La petición del Gobierno Vasco se enmarca en la conmemoración de dos fechas de relevancia histórica para Euskadi: el 7 de octubre de 2026, 90 aniversario del primer Gobierno vasco de la historia, y el 26 de abril de 2027, 90 aniversario del bombardeo de la villa de Gernika por la aviación nazi de la Legión Cóndor durante la Guerra Civil española. El lehendakari ha reclamado que el lienzo pueda exhibirse en el Guggenheim de Bilbao entre el 1 de octubre de 2026 y el 30 de junio de 2027.

Una reivindicación histórica con fecha límite

La aspiración de exhibir el Guernica en el País Vasco es una reclamación recurrente del nacionalismo vasco que no ha prosperado históricamente. La primera solicitud formal llegó en 1907 por parte del propio Guggenheim de Bilbao, sin éxito. Más recientemente, en el año 2000, el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York lo pidió en préstamo sin obtener tampoco la autorización del Reina Sofía. El informe del museo madrileño equipara el Guernica a La Gioconda para el Louvre o a los cuadros de Leonardo da Vinci para el Prado en términos de peso institucional.

La posición del Museo Centro de Arte Reina Sofía no ha variado a lo largo de los años. El centro argumenta que el Guernica «debe permanecer sin excepciones al margen de la política de préstamos de la institución», una postura que el informe de cuatro páginas publicado el jueves refuerza con argumentos técnicos y conservacionistas. El propio documento recoge el «histórico de peticiones» recibidas, todas ellas rechazadas. Desde el punto de vista profesional del museo, acceder al préstamo se considera «absoluta y tajantemente improcedente».

El informe que complica el traslado

El informe publicado por el Reina Sofía analiza el estado actual del lienzo, una tela de lino y yute de 349,4 por 776,6 centímetros que ya fue sometida a análisis en 1997 tras más de 30 itinerarios. El documento advierte de que el traslado comportaría «alto riesgo para la obra» y enumera los daños potenciales: grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, e incluso desgarros. El informe señala que el cuadro ya presenta deterioros causados por las vibraciones del transporte durante sus desplazamientos anteriores.

El Gobierno Vasco rechazó la lectura que el Reina Sofía da a su solicitud. Según un portavoz del Ejecutivo autonómico, las autoridades vascas no habían pedido un informe sobre el estado de conservación del cuadro, sino un análisis de «bajo qué condiciones sería posible moverlo» de manera temporal. Esta distinción es relevante: el Gobierno Vasco no cuestiona el estado de conservación del lienzo, sino que solicita que se estudie la viabilidad técnica, de costes y de tecnologías del traslado. Las autoridades vascas se comprometieron a asumir el coste de la operación «con plenas garantías de seguridad y conservación».

El peso político del aniversario

La petición del lehendakari llega en un contexto político en el que el Gobierno de Sánchez depende del apoyo parlamentario de formaciones nacionalistas vascas. El Partido Nacionalista Vasco (PNV) y EH Bildu han respaldado en distintas ocasiones los presupuestos y otras iniciativas legislativas del Ejecutivo central, lo que convierte cualquier decisión sobre el Guernica en algo más que un debate cultural o conservacionista. Pradales describió la cesión como «una reparación simbólica y política» no solo para el pueblo vasco, sino también como un mensaje de alcance internacional vinculado a la memoria del bombardeo.

El Gobierno central no ha cerrado la puerta, pero tampoco ha dado una respuesta afirmativa. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, pidió tiempo para analizar la cuestión en la reunión del martes con la vicelehenakari Ibone Bengoetxea, consejera de Cultura del Gobierno Vasco. Ambas partes acordaron retomar el asunto a la vuelta de Semana Santa. El Ejecutivo central busca así un margen para explorar si existe alguna fórmula que permita responder a la demanda vasca sin contravenir el criterio técnico del Reina Sofía, que se opone al traslado de manera categórica.

El debate sobre el Guernica condensa una tensión que va más allá de la conservación de una obra de arte. El lienzo que Picasso pintó en 1937 en respuesta al bombardeo de Gernika lleva décadas siendo objeto de disputas simbólicas y políticas. Su eventual traslado a Bilbao —o el rechazo definitivo de la solicitud— tendrá consecuencias en la relación del Gobierno central con el nacionalismo vasco, en un momento en que esa relación resulta determinante para la estabilidad parlamentaria del Ejecutivo de Sánchez.

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