La diplomacia asiática acelera sus movimientos para contener la escalada en Oriente Medio. La visita del canciller pakistaní a Pekín se produce en un momento decisivo, mientras Islamabad intenta consolidarse como plataforma de mediación entre Teherán y Washington con el respaldo político de China.
El ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, llegó este martes a Pekín para mantener conversaciones con su homólogo chino, Wang Yi, en una visita marcada por los esfuerzos diplomáticos para abrir una vía de mediación entre Irán y Estados Unidos. El desplazamiento se produce en pleno agravamiento de la guerra iniciada el pasado 28 de febrero y en medio de crecientes presiones internacionales para frenar la escalada militar.
Según informó la Cancillería china, ambos responsables abordarán “los actuales conflictos internacionales y regionales”, con especial atención a la crisis en Oriente Medio y a la iniciativa que Islamabad prevé acoger próximamente con vistas a facilitar contactos entre Washington y Teherán.
La portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Mao Ning, subrayó este martes que China y Pakistán mantienen una “asociación estratégica de cooperación incondicional”, basada en la confianza mutua y en posiciones convergentes sobre los principales asuntos regionales. Pekín destacó que la reunión entre Dar y Wang Yi servirá para reafirmar su apoyo conjunto a la paz, la justicia y la estabilidad regional.
La visita cobra especial relevancia después de que Islamabad afirmara en los últimos días que tanto Estados Unidos como Irán habían expresado su confianza en Pakistán como canal de facilitación diplomática para alcanzar un acuerdo “integral y duradero”. No obstante, Teherán ha matizado esta versión, negando la existencia de negociaciones directas con Washington y señalando que los contactos se han limitado al intercambio de mensajes a través de intermediarios.
Antes de su viaje a China, Ishaq Dar había concluido en Islamabad una ronda de consultas con los ministros de Exteriores de Arabia Saudí, Turquía y Egipto, quienes expresaron su respaldo pleno a la iniciativa pakistaní y coincidieron en que la prolongación del conflicto solo agravaría la destrucción y la inestabilidad en la región.
El papel de China resulta central en esta fase. El pasado viernes, Wang Yi ya había transmitido a su homólogo pakistaní la disposición de Pekín a “reforzar la comunicación y la coordinación estratégica” con Islamabad para impulsar el cese de hostilidades. El jefe de la diplomacia china insistió entonces en que solo el diálogo puede evitar una mayor extensión del conflicto y restablecer la normalidad en el estrecho de Ormuz, paso por el que transita cerca del 45 % del petróleo y del gas importado por China.
La visita de Dar a Pekín confirma así la emergencia de un eje diplomático asiático que busca contener la guerra y ofrecer una salida negociada, en un escenario donde la mediación occidental parece cada vez más limitada por la implicación directa de Washington en el conflicto.