Francia activa un G7 económico de emergencia ante el riesgo de shock global por la guerra en Irán

30 mars 2026 - 07:56

París reúne este lunes, en una configuración inédita, a ministros de Finanzas y Energía, bancos centrales y responsables internacionales para contener el impacto de la guerra en Irán sobre el petróleo, la inflación y la estabilidad económica mundial.

La guerra en Irán ha dejado de ser únicamente una crisis geopolítica para convertirse en una amenaza directa sobre la economía global. Consciente de ese riesgo, Francia, que ostenta este año la presidencia del G7, ha convocado este lunes una reunión extraordinaria por videoconferencia que reúne a ministros de Finanzas, responsables de Energía, gobernadores de bancos centrales y directivos de organismos internacionales.

Se trata de una configuración inédita dentro del grupo de las siete grandes economías —Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Reino Unido y Japón— y, según el ministro francés de Economía, Roland Lescure, es la primera vez en medio siglo que se produce un encuentro de esta naturaleza.

Más allá de la dimensión diplomática, la señal que envía París es clara: el conflicto ha entrado ya en una fase donde la prioridad no es solo militar, sino también financiera y energética.

El foco inmediato está puesto en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta. Por esta ruta transita una parte crucial del comercio mundial de petróleo y materias primas estratégicas. Cualquier alteración prolongada del tráfico amenaza con disparar los precios de la energía, alimentar nuevas tensiones inflacionarias y presionar aún más unas economías que apenas comenzaban a estabilizarse.

La preocupación del G7 se explica también por la incertidumbre sobre la duración real de la guerra y por la falta de claridad sobre los objetivos finales de Washington en la región.

Mientras la Administración Trump sostiene que la operación militar se encuentra cerca de alcanzar sus metas, el despliegue de decenas de miles de efectivos estadounidenses en Oriente Medio y las declaraciones del propio presidente sobre la posibilidad de “tomar el control del petróleo” iraní mantienen abiertos todos los escenarios.

Para las principales economías occidentales, el riesgo es doble. Por un lado, la amenaza inmediata sobre el suministro energético. Por otro, el impacto indirecto sobre los mercados, los costes logísticos, el transporte marítimo y la inflación. En otras palabras, lo que se juega no es únicamente el equilibrio de Oriente Medio, sino también la estabilidad de los mercados mundiales.

La convocatoria de este G7 excepcional confirma que París y sus socios consideran que la guerra ya ha cruzado la frontera entre la geopolítica y la economía sistémi

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